La República, 09 de julio de 1992
La década del cerebro
Con los recursos tecnológicos actuales, los avances científicos se van acelerando a tal punto que la ciencia ficción se queda corta ante la realidad descubierta. Entre los temas de investigación más apasionantes está el cerebro: por algo el Congreso y Presidente norteamericano han declarado esta década como “la década del cerebro”.
Con sus 100 mil millones de neuronas y sus tantas extraordinarias características, el cerebro viene a ser “lo más complejo que se haya descubierto en el Universo”, según James Watson, codescubridor del ADN. Las modernas técnicas permiten identificar las zonas activadas –eléctrica, magnética y químicamente- cuando el cerebro trabaja.
La tomografía de emisión de positrones (PET) permite, por ejemplo, confirmar que el hipocampo –que se encuentra en las profundidades internas del cerebro- es necesario para recordar eventos y hechos.
El dispositivo superconductor de interferencia cuántica (SQUID) descubre que los sonidos se escuchan en diferentes lugares dependiendo si éstos son altos o bajos.
También se ha encontrado que rostros humanos y los objetos hechos por el hombre activan diferente lugar del cerebro. Los rostros se registran en la parte derecha especializada en configuraciones espaciales, mientras que la imagen de una cuchara activa áreas que gobiernan el tacto y el movimiento. Otro descubrimiento es que el aprendizaje de juegos consume mucha energía, mientras que cuando se aprendió el consumo es menor, aun cuando se esté realizando niveles elevados de complejidad. Por otro lado, ahora se sabe que a menor consumo de energía, mayor es el cociente intelectual (CI). Ello hace penar que el CI tiene que ver más con la eficiencia que con el número de neuronas o circuitos puestos en actividad. Se puede decir que la inteligencia sería la capacidad de optimizar las áreas activadas.
Contrario a los que se pensaba, las zonas para la lectura, la escritura y la rima, que son partes de la lectura, están ubicadas en diferentes lugares del cerebro.
Otro descubrimiento es que cuando alguien grita, su parte auditiva no está activada como en el caso en que otra persona grita. Eso quiere decir que uno no se escucha a sí mismo como escucha a los otros.
Los estudios muestran que el cerebro está compuesto por zonas superespecializadas. Esta especialización va hasta, por ejemplo, procesar en diferentes zonas nombres propios y nombres comunes.
Una idea que nace en nuestro cerebro viene a ser una composición de actividades en diversos lugares, algo así como los instrumentos de una orquesta sinfónica se encuentran en diferentes lugares, pero que al funcionar al mismo tiempo producen melodías maravillosas. Para concretar una idea existen zonas de convergencia. La perturbación de las comunicaciones entre zonas produce entonces la imposibilidad de juntar las partes existentes en un compuesto que es la creación.
Los trabajos actuales sobre el cerebro, con ayuda de tecnologías de punta, permitirán identificar pensamientos, sentimientos, memoria y verlos combinarse para producir ideas, pasiones, creaciones, o cada una de las manifestaciones del cerebro, que comienza a mostrar sus secretos gracias a la física que los descubre en toda su complejidad y esplendor.