La República, 25 de agosto de 1992
Centros de preparación para la ciencia y la tecnología
En dos notas anteriores hemos mencionado los avances logrado por el Laboratorio Nacional Los Alamos (NANL) y las relaciones que se han establecido entre ese laboratorio y el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN). La visita que hemos realizado a ese moderno laboratorio de primer orden mundial, donde la educación desde el nivel preescolar es tema de gran importancia, nos permitió intensificar la necesidad de preparar nuestros niños para un mundo que cambia a una velocidad de vértigo, sobre todo en el mundo de ciencia y la tecnología.
El espíritu científico se cultiva desde niño, como lo afirma Richard Feynman, Premio Nóbel de Física y exinvestigador de LANL. En sus populares libros “Surel y You´re Joking, Mr. Feynman” y “What Do You Care What Other People Think?”, Feinman relata cómo su padre le enseñó los caminos de la ciencia desde que comenzaba a jugar. “Antes que yo naciera, mi padre le dijo a mi madre, “si es niño, será un científico”, cuenta Feinman es sus libros”. Desde sus primeros meses el Sr. Feinman entrenaba a su hijo en los apasionantes esfuerzos del cerebro en busca del orden de la naturaleza.
Los Alamos tiene clara esa idea y dedica interés y recursos para que los niños en edad preescolar comprendan la ciencia, usando los mismos ambientes donde trabajan los científicos, y utilizando métodos pedagógicos productos de amplia investigación. Son los propios científicos que dedican tiempo a los niños respondiendo sus preguntas y dirigirlos en tal o cual experiencia de interés.
En el mundo de la educación mucho se confunde la memoria libresca con el entrenamiento científico. Hay padres que le enseñan a sus hijos los nombres complejos de una infinidad de plantas, animales y objetos. Los niños saben de esa forma cómo se llama tal o cual cosa, dando la impresión de amplio conocimiento. Pero, si es que se pregunta cómo funcionan esas cosas, cómo viven las plantas y los animales, se recibe un gran silencio como respuesta.
La ciencia es experimental. Un niño debe hacer su propia experiencia y crear su propio conocimiento de las cosas. Los adultos debemos ser guías para que los niños se enrumben por su natural camino que es el de la curiosidad científica.
Hay infinidad de experimentos científicos que pueden realizar los niños, y existen grupos de investigación científica en el país que pueden participar en programas de preparación de niños para un siglo XXI donde la ciencia y la tecnología serán las herramientas naturales para vivir. Un niño con preparación científica estará listo para vivir sin problemas en cualquier parte del mundo moderno y servir al país con los únicos recursos reales la creatividad científica.
En esa perspectiva hemos creado el Centro de Preparación para la Ciencia y la Tecnología (CEPRECYT), para lo cual se mantendrá comunicación permanente con los laboratorios más grandes del mundo entero. En estos momentos nos encontramos participando en el Quinto Simposio sobre Colaboración Panamericana en Física Experimental. En esta reunión los científicos ratifican la necesidad de iniciar la preparación de una generación de científicos que mejoren la calidad de vida humana en el siglo XXI, sin reparar fronteras, las que se van borrando a medida que pasa el tiempo.
Si Ud. quiere abrir para un niño las hermosas y valiosas ventanas de la ciencia, comuníquese con el CEPRECYT, una esperanza para la niñez peruana (teléfono 471302)