16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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El Dominical, 03 de octubre de 1993

Los Científicos del mañana

Todos reconocen que la enseñanza en el país tiene enormes errores y deficiencias. Entre éstos resalta el culto a la memoria, a la capacidad de recordar fechas, nombres o descripciones. Con ello, el cerebro es reducido a su mínima expresión.

El cerebro humano tiene posibilidades insospechadas de desarrollo, las que se abren o se cierran dependiendo de los estímulos que reciba en los primeros años de vida. Las más espectaculares de esas posibilidades son la capacidad de descubrir las leyes naturales y la creatividad – características del científico – que luego serán aprovechadas para mejorar la calidad de vida.

Para estimular las características científicas del niño no hay mejor método que la experimentación de fenómenos naturales. El niño debe tener a su disposición los elementos que le permitan observar los fenómenos y repetirlos cuantas veces guste. Luego, se trata de estimular la necesidad de ordenar las observaciones e interpretarlas formalmente, de modo que el niño vaya acostumbrándose a predecir los fenómenos a partir de condiciones del experimento.

En el proceso del conocimiento, cada niño es un mundo y tiene su particular forma de ver los fenómenos. Es negativo, obligar al niño para que adopte la interpretación del adulto, porque ello sería el inicio de la eliminación de la creatividad. Los más grandes científicos de la historia han coincidido afirmando que, desde cierto punto, mientras más se lee y si se asimila teorías científicas existentes, menor es la posibilidad de crear una teoría propia.

La búsqueda del conocimiento adquiere características de continua prueba. Si la experiencia refuta la interpretación del fenómeno, el niño deberá buscar otro camino, y así hasta que encuentra una coherencia entre el experimento y la teoría. No está excluida la posibilidad de dos interpretaciones válidas diferentes.

Otra deficiencia de la educación en el país es la desvalorización de la carrera del educador, la que se expresa en los ingresos saláriales de los maestros.

Para la formación ideal desde la niñez no se requiere infraestructura física costosa, pero en cambio se necesita profesionales formados en la ciencia, que hayan hecho investigación con resultados comprobados, que comprendan los procesos del conocimiento. En suma, los científicos son los llamados a formar las nuevas generaciones de científicos. Ello, en realidad, no es exclusivo de la ciencia: en toda disciplina que se quiera desarrollar seriamente serán necesarios semilleros.

La primera experiencia que se ha dado para la Ciencia y la Tecnología, es CEPRECYT (teléfono 471302) apoyado por la empresa Southern Perú y el CONCYTEC. No se trata de reemplazar la escuela oficial, la que brinda una educación global, sino de estimular a los niños que tienen inclinaciones hacia la ciencia.

Otro aspecto de la formación de los niños es el uso de las computadoras, las que parecen tener tantos promotores como detractores. En realidad, la computadora sólo es una máquina que realiza velozmente las operaciones que el hombre programa. En computadora se puede simular procesos de apoyo a la enseñanza o que evitan al cerebro humano gastar tiempo en operaciones repetitivas y memoristas.

Una de las críticas que hacen algunos es que con el uso de las calculadoras o computadoras, los niños ya no aprenden a sumar, restar, multiplicar o dividir, lo que es señalado como desventajas considerables. En realidad, una vez comprendido el significado de esas operaciones, no tiene sentido obligar al cerebro a realizarlas, cuando sus esfuerzos pueden ser analizados a cuestiones creativas mucho más ricas y donde la computadora es una perfecta inútil. En consecuencia, la computadora aparece como una máquina-siervo que se le programa actividades engorrosas y nada estimulantes para el cerebro. Entre estas actividades tenemos enormes operaciones de cálculo, simulación de fenómenos, control automático de procesos, etc.

La acción creativa, la que ha trasformado al mundo, la reservamos para los niños. De esa forma estaremos formando la generación que cambiará la realidad del país, por otra en la que nos beneficiamos de la riqueza de la mente.