16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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El Comercio /Opinión/ 07 de diciembre de 1994

Paz con desarme nuclear

Hace poco, en Villa Gardino, Córdova, Argentina, se realizó la Conferencia Internacional sobre el punto de vista Latinoamericana acerca de la Extensión del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).Esta reunión, en la que participaron físicos latinoamericanos y expertos internacionales sobre el tema, fue motivada por la proximidad de la Conferencia sobre la Revisión y Extensión del TNP, que tendrán las partes del Tratado, en 1995.

El TNP, firmado en 1970, establece el derecho de las potencia nucleares para mantener su poder nuclear y la obligación de los países no nuclearizados de mantenerse en esa situación, para no incrementar la proliferación nuclear, que daría lugar a una mayor inse4guridad para la humanidad.

Según el tratado, los países nuclearizados deberían, sin embargo, frenar su carrera nuclear.

Evidentemente, el TNP es asimétrico e injusto porque tiende a perdurar el desequilibrio entre países nuclearizados y países no nuclearizados. Por otro lado, el TNP es débil en tanto que los países con posibilidades tecnológicas de construir armas nucleares no lo firman. Algunos de ellos, como Israel, alimenta la ambigüedad sobre su potencia nuclear. En América del Sur, los países con mayor desarrollo nuclear –Argentina, Brasil y Chile- no firman hasta ahora el TNP, aunque Argentina manifiesta su intención de hacerlo.

Cabe señalar, sin embargo, que América Latina ha mostrado su decisión de que su territorio esté libre de armas nucleares al crear, en 1967, el Tratado de Tlatelolco, oficialmente conocido como Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares en América Latina.

Por otro lado, Argentina y Brasil han firmado un acuerdo que establece un sistema común de contabilidad y control de materiales nucleares, lo que impediría uno de estos países construya armas nucleares sin conocimiento del otro.

En el campo de las potencias nucleares, el derrumbe de la Unión Soviética, ha significado un relajamiento en las relaciones entre su heredero nuclear, Rusia y los Estados Unidos. Ello ha cambiado considerablemente el panorama de las negociaciones. Sin embargo, el arsenal nuclear acumulado por estas potencias es suficiente como para poner en peligro el futuro de la humanidad.

Ante esta situación, los físicos latinoamericanos proponen como objetivo final un mundo completamente libre de armas nucleares. Sólo la eliminación de éstas eliminaría el carácter discriminatorio de las relaciones internacionales respecto al desarme nuclear.

Si las potencias nucleares tienen el mismo objetivo deberían dar pasos concretos hacia ello, comenzando con el establecimiento de un cronograma. Por lo menos, en las actuales circunstancias, según la declaración de Villa Gardino, debe cesarse la producción de armas nucleares y debe acelerarse drásticamente la reducción de arsenales nucleares existentes. Es necesario para la producción de materiales fisionables para su uso en armas nucleares en una fecha fijada y la eliminación gradual de las existencias de los mismos. Asimismo, los países nuclearizados deben dar garantías de no agresión a los países no nuclearizados. Finalmente, los países nuclearizados deben acordar que ninguno de ello sea el primero en usar armas nucleares.

La recomendación de la reunión de Villa Gardino es extender el TNP por uno o más períodos renovables ligados a la puesta en práctica de medidas específicas sobre desarme nuclear, que culminen con la eliminación total de las armas nucleares. Se rechaza una extensión indefinida del TNP porque implicaría la retención permanente de las armas nucleares por parte de quienes las poseen y el mantenimiento de los aspectos discriminatorios del Tratado. La demostración de los deseos de paz y tranquilidad nuclear que han dado los países latinoamericanos les otorga autoridad para exigir la destrucción de las armas nucleares que amenazan al mundo.