16 Mayo, 2004
Físico nuclear
Articulos

 

El Dominical, 25 de Diciembre de 1994

Científicos e ingenieros del siglo XXI

Durante el año 1994 se ha consolidado el perfil del profesional que triunfará en el siglo XXI, caracterizado por una total globalización y una intensa competencia científica, tecnológica y comercial. Si no queremos que nuestros niños vivan ese siglo en condición desventajosa, debemos urgentemente crear los ambientes de formación, donde desarrollen plenamente sus potencialidades de imaginación y creatividad.

Para lograr una óptima formación en ciencia y tecnología, los niños tendrán que entrenarse con ingenieros y científicos profesionales, que conozcan su tema y sobre todo que tengan pasión por la ciencia para poder transmitirla e incentivar el interés infantil. Asimismo, los futuros investigadores están en la necesidad de familiarizarse con el medio científico, conocer a los investigadores, sus laboratorios y los resultados de los trabajos que se realizan en el Perú y en el mundo.

Con ese espíritu, un grupo de científicos e ingenieros de universidades e institutos de investigación, con experiencia en el extranjero crearon el Centro de Preparación para la Ciencia y Tecnología (CEPRECYT), dedicado principalmente a la formación de futuros científicos e ingenieros desde temprana edad.

La creación del CEPRECYT responde al fulgurante avance científico tecnológico mundial, que no cesa de entregarnos nuevos conocimientos y sorprendentes productos tecnológicos. Su objetivo es lograr una generación de profesionales que sean capaces de competir en una economía globalizada y poder crear productos de calidad internacional. Con ello se logrará que nuestro país deje la situación de pobreza y dependencia absoluta. Esta situación será reemplazada por un país creativo, competitivo, respetado, admirado por su pasado milenario y sus productos competitivos actuales.

Hoy, los analistas internacionales coinciden en señalar que la riqueza principal es el conocimiento. Los profesionales de éxito serán precisamente aquellos entrenados para estar en permanente aprendizaje y en un estado de creatividad constante.

Un profesional así no se hace de la noche a la mañana. Se logra con una formación de los niños que tengan gozo al aprender, que vivan en medio favorable a la ciencia, donde todos compartan los placeres del deporte mental que constituye el esfuerzo por comprender la naturaleza, experimentando, buscando explicaciones, creando teorías, exponiéndolas ante los compañeros, contratándolas con la experiencia.

El Perú actual necesita echar las bases para el progreso. Ello se logra preparando a nuestros niños. Los conocimientos y creatividad de ellos serán la única riqueza de nuestro país para el siglo XXI.