16 Mayo, 2004
Físico nuclear
Articulos

 

El Dominical, 1994

Educación Moderna
Semilleros Científicos

La insaciable curiosidad, la avidez de conocimiento, la ausencia de perjuicios y la pasión por construir y experimentar son las características que hacen de los niños científicos en potencia. Los más grandes científicos son, precisamente, aquellos que no perdieron esas cualidades. En la enseñanza de la ciencia se trata, entonces, de incentivar esas características naturales de los niños. Además, cabe recordar que, como en toda disciplina, la óptima preparación en ciencias comienza desde los primeros años de la vida.

Por otro lado, la educación del niño es permanente y se va dando en todo los ámbitos de su vida. La sociedad misma tiene que capacitarse para comenzar la nueva educación. El primer paso es la erradicación del culto al memorismo, que reduce al cerebro a su mínima expresión: un simple almacén de datos, con consecuencias fatales en el desarrollo intelectual y emocional del niño.

La exploración de la enorme riqueza del cerebro, el que concentra en su estructura los reflejos del universo en su conjunto, es en sí apasionante. El cerebro sólo espera un estímulo para formalizar las leyes que rigen el universo.

EXPERIMENTACIÓN

Por otro lado, debemos recordar que las ciencias naturales se basan en la experimentación. Los científicos tratan de describir formalmente, en un marco de modelos o teorías, los fenómenos naturales observados. Con éstos, se predice la evolución de los procesos iniciados en determinadas condiciones.

En tal sentido, enseñar ciencia a un niño es guiarlo en sus observaciones y luego inducirlo a plantear modelos, a confrontarlos con la experimentación, corregir su modelos, para volverlos a confrontar con la experiencia, y así hasta que se encuentre concordancia entre la teoría y el resultado experimental.

Dicho lo anterior, es fácil comprender que, en el proceso educativo, el elemento fundamental lo constituye el maestro, quien dirige al alumno por los caminos adecuados de la formación. En cierta forma, podemos decir que del maestro dependerá la calidad de la nueva generación. Lo ideal es que el maestro de futuros científicos sea un científico.

LA COMPUTADORA

La computadora es un instrumentos de apoyo para la formación, porque facilita una serie de operaciones programadas por los maestros y especialistas. Esa máquina puede ofrecer facilidades en la búsqueda de datos en diccionarios o enciclopedias. Con la informática se guarda fotografías, discursos de personajes históricos, etc., los que pueden ser procesados con facilidad.

Conectado con instrumentos de medición, puede tomar datos sobre masa, velocidad, fuerza, corriente, etc., y construir gráficos con los parámetros que escoja el maestro. Ello permite estudiar con facilidad las leyes naturales. Además, los métodos informáticos pueden simular fenómenos naturales, los que serán entonces observados por los alumnos.

Recordaremos que la computadora es programada por el cerebro, el que no puede ser igualado por ninguna máquina. El cerebro tiene un funcionamiento que acopla una infinidad de actividades en paralelo, coordinadas creativamente con un toque de cada una de las innumerables capacidades sensoriales, que significan sofisticadas reacciones físico-químicas en su seno.

Así, la computadora es un elemento amplificador de las actividades del ser humano; es un apoyo efectivo, pero jamás con posibilidades de reemplazarlo en las etapas fundamentales de la enseñanza.

SIGLO XXI CIENTÍFICO

El siglo XXI será altamente científico, a tal punto que la personas que no tengan un criterio científico en el desarrollo de su carrera constituirán lo equivalente a los analfabetos de hoy. Por ello, es necesario que iniciemos a nuestros niños en los caminos de la ciencia. Así, los futuros profesionales, aunque no todos serán científicos o ingenieros, tendrán una actitud científica que mucha falta hace para plantear soluciones originales a los problemas tan propios al Perú.