16 Mayo, 2004
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El comercio /Opinión/ 2 de octubre de 1995

El mito demográfico

Hace algún tiempo se hablaba del riesgo de una explosión demográfica mundial, con recursos naturales insuficientes para la población. Hoy ante diversas evidencias, esa tesis aparece exagerada, según la revista de Francia “La Recherche” la fecundidad empezó a disminuir después de la Revolución en parte por el abandono de la religiosidad y por los problemas rurales.
En europa del Este al Sur la natalidad bajó a fines del siglo XIX, con las grandes urbes y la disminución de la población rural. En Japón, entre 1947 y 1957, la natalidad pasa de 4.5 a 2 hijos por mujer, Japón de la más alta a la más baja tasa del mundo industrial. En china apenas está cerca del nivel de recuperación de generaciones. En los países musulmanes, considerados los más conservadores se da una notable disminución de la tasa de natalidades. En Turquía se tiene 2.1 a 2.2 hijos y en Indonesia llega a 2.7.
Los países de alta tasa de natalidad que en 1965 representaban el 71% hoy representan sólo 8% de la población mundial. La ciencia ha generado cambios profundos. La medicina sobre todo con las vacunas ha aumentado la esperanza de vida de los seres humanos. La urbanización genera el abandono de la vida rural campesina y solidaria y la adopción de la lógica individualista. La educación de mujeres les permite tomar decisiones en una amplia goma de posibilidades. La tesis maltusiana, que resaltaba el problema alimentario, no resultó cierta. Hoy es notorio que los excedentes agrícolas se dan en varios países. El asunto sin solución es hasta ahora el de la repartición, relacionaba con el desempleo, presente incluso en países con baja tasa de natalidad.
En el mundo subdesarrollado después de una dura política impuesta por el Fondo Monetario Internacional, la mayoría comienza a ver signos de recuperación. Un aspecto importante del tema demográfico es la educación y el surgimiento de la mujer en el escenario, laboral y político.
Finalmente, existe la tendencia en el mundo desarrollado de considerar la explosión demográfica como una amenaza al medio ambiente. Paralelamente, éstas incentivan un aumento de la tasa de natalidad entre su población.
Es preciso tomar conciencia de que los problemas de país, están lejos de resolverse con restricciones demográficas. Los debates apasionados no deben hacernos perder de vista de que el mejoramiento de la educación, la competitividad, la productividad usando los conocimientos científicos y tecnológicos son elementos decisivos para el desarrollo del país. Pero claro, este debate no es de actualidad en el Perú.