El comercio, 26 de diciembre de 1995
Alarma industrial
El presidente de la Sociedad Nacional de Industria (SNI), Sr. Eduardo Farah, en ocasión del seminario internacional y Competitividad" ha lanzado un mensaje de alarma por el cierre de innumerables empresas industriales. El evidente deterioro de la industria se debe a diversos factores, de los cuales podemos mencionar los más evidentes.
Desde 1989, la Sociedad Peruana de Ciencia y Tecnología (SOPECYT) ha venido sugiriendo que se integre más tecnología en los procesos industriales. En ese año, 1989, en ocasión del Foro “Ciencia y Tecnología para el Desarrollo" el Vicepresidente de la SNI Guillermo Cox, señaló que los industriales no pensaban en tecnología. Este desapego, según Cox, era debido a que la tecnología incumbía el mediano plazo y que la empresa estaba presionada por lo cotidiano. Hoy en día, la industria muere y sus dirigentes siguen pendientes de los esfuerzos del Estado dejando de lado la conquista del mercado internacional.
En realidad, concentrar los esfuerzos en el corto plazo significa sacrificar el mediano y largo plazo e incubar un colapso empresarial en un futuro cercano. La historia reciente muestra que la falta de cultura científica y tecnológica ha llevado a muchos países al descalabro social, los que hoy son lastimosas víctimas del libre mercado. Este modelo ha generado más desempleo en países sin cultura tecnológica. Entre los más desdichados están varios países africanos y algunos latinoamericanos.
Una de las muestras del poco apego empresarial por la ciencia y la tecnología es precisamente lo que sucedió en el certamen mencionado al principio, organizado por el Vice Ministerio de Industria y el CONCYTEC, en el que el Sr. Farah alertaba sobre el cierre de empresas. Cuando un expositor pidió que levantaran la mano los empresarios entre los participantes, no hubo uno solo. Esto ocurrió en el auditorio de la propia SNI, igual que lo sucedido el año pasado en el seminario sobre Vínculo Universidad Empresa, realizado también en el mismo local.
Es evidente la urgencia de empresarios con nueva mentalidad, empresarios no tradicionales, con creatividad, capaces de generar productos nuevos y usar el conocimiento para lograr un alto valor agregado.
En ese panorama un tanto incierto, el optimismo viene de las excepciones. En tal sentido, cabe recordar que la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (CONFIEP), por iniciativa del Ing. José Valdez, presidente de la Comisión de Política Científica y Tecnológica (COMPLOCYT), está promoviendo la cultura científica y tecnológica. Entre sus miembros. La tarea no es fácil, pero se vislumbra una dinámica que no debe parar.
En el Foro “Ciencia, Tecnología y Producción: una necesidad nacional” (CITECPRO), organizado por la CONFIEP, se tuvo una nutrida asistencia para conocer ejemplos de los éxitos logrados por el uso de la ciencia y la tecnología en empresas nacionales
e internacionales. La asistencia de los empresarios a este certamen se debe tal vez a su naturaleza de encuentro anual de ese organismo, más que por su interés en la ciencia y tecnología. Sin embargo, ello no servido como inicio de un esfuerzo innovador.
El Ing. Valdez señaló con justeza que los esfuerzos que haga el Estado por sostener la empresa significará restar posibilidades a otros sectores, porque todo viene de la misma fuente. Los escasos recursos del Estado tienen que dirigirse prioritariamente a los sectores que van a constituir la base para despegar y dejar la pobreza.
La educación y la salud debería constituirse en temas fundamentales para una política de desarrollo, porque permitirán que en el mediano plazo contemos con recursos humanos aptos para competir con nuevas tecnologías. Mientras no ocurra ello veremos quebrar empresas y con ella la esperanza de los niños que verán el siglo XXI y que merecen recibir un país con posibilidades.