16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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El Comercio, Opinión, 16 de octubre de 1996

Computadoras aeronáuticas

Durante una de las operaciones normales en el otoño de 1995 el sistema de control de tráfico aéreo de los Angeles falló, dejando a los controladores sin comunicación con los aviones. Por cuestión de segundos se evitó una colisión en el aire. Ese incidente volvió a poner sobre el tapete el tema de la modernización de los sistemas de control aéreo.

La modernización del tráfico aéreo requiere cada vez de mayores esfuerzos, tanto del punto de vista del hardware como del software, es decir de las computadoras como de los programas. Ello va acompañado de una permanente capacitación del personal involucrado en la aviación.

Uno de los temas más sensibles sobre los que se discute hoy en día se refiere al control en momento del decolaje y del aterrizaje. En este punto, la torre de control juega un papel crucial. Por esta razón, los países desarrollados modernizan los centros de control aéreo. En el número de marzo de la revista francesa de ciencia y tecnología “La Recherche” se trata el tema de las torres de control. La pregunta que acompaña el título del artículo es elocuente: ¿Cómo tocar las herramientas sin correr riesgos? En este campo se señala que la nueva tecnología enfrenta con bastante gravedad la relación entre el hombre y la máquina. La ruptura del equilibrio en la repartición de las tareas entre el hombre y la máquina puede tener consecuencias desastrosas.

La modernización tecnológica del tráfico aéreo debe simplificar la intervención humana, la que es a la vez irremplazable y limitada. Stephanie Chaty, ingeniero de aviación y doctor en informática, señala que una bella interfase gráfica inadaptada al hombre puede contribuir a la ocurrencia de accidentes. Uno de los principios que deberá considerarse en la nueva tecnología es la disminución de tareas rutinarias para el hombre, dejándole las que requieren reflexión.

Ya en mayo de 1994 en la revista “Scientific American” se trató el problema de la obsolescencia de los sistemas de control de tráfico. Allí se señala la fragilidad del software para el control del tráfico. En EE.UU. los terminales comunicación con el controlador fallan en promedio una vez cada cinco semanas.

En ese país desarrollado la modernización del tráfico aéreo sigue retardado, a pesar que de ello se habla hace más de 15 años. Los controladores se quejan de la obsolescencia y la inadecuación del sistema. El gobierno norteamericano es consciente de que el fulgurante avance de la tecnología demanda decisiones de modernización permanente, con una rapidez superior a la que permiten las regulaciones oficiales.

Tal situación está induciendo a los constructores de aviones a buscar mayor independencia de las torres de control. En tal sentido, el Sistema de Posicionamiento Global (GPS: Global Positioning System), basado en la comunicación con los satélites, y equipamientos adicionales, pueden indicar a los aviones su posición en todo momento.

La independencia del avión no resuelve todo. Otro problema de los sistemas computarizados modernos que puedan integrarse a los aviones es su extrema fragilidad. Cualquier sobretensión puede destruir los microprocesadores. Por otro lado, basta que se sulfate una batería de la memoria interna de la computadora para que la computadora pierda el control.

El avance de la tecnología lleva consigo una compleja relación entre el hombre y la máquina. En la mayor parte de los accidentes se termina concluyendo que la falla fue humana. Esta situación es paradójica, puesto que la tecnología debe tender precisamente a disminuir la dependencia de las limitaciones humanas. En la última edición de la revista científica francesa “Clefs” se señala que el software moderno es construido generalmente pensando en la máquina, de modo que el hombre tiene que adaptarse a ella. Y allí está el origen del problema. Se espera que las computadoras del futuro se adapten al hombre.