El comercio /El Dominical/
Perú en el año 2100
¿Qué nos dará la energía nuclear?
Los científicos del siglo pasado soñaban con un mundo mecanizado, en el que el ser humano sólo se dedique a pensar y a crear. Hoy, la mecanización es una realidad, pero la contaminación que ha creado se ha convertido en una pesadilla para todos. Por ello, en innumerables laboratorios se investiga nuevas formas de energía limpia e inagotable. ¿Es mucho pedir? No es imposible, dicen los miembros de la Academia Nuclear del Perú, algunos de los cuales se aprestan a colaborar con un libro dirigido a profesores y alumnos de secundaria. El mundo del siglo XXI será más limpio y altamente sofisticado en ciencia y tecnología. Es nuestro deber comunicar a las generaciones venideras este mensaje de esperanza y confianza en la creatividad del ser humano.
Contrario a los que se creía antes, la energía nuclear se está constituyendo en la más limpia y segura. Además, científicos de prestigio, como Carlo Rubia, premio Nóbel de Física, están investigando formas de construir reactores nucleares con aceleradores que “pulvericen” los residuos nucleares. Por otro lado, siguen avanzando los trabajos sobre fusión nuclear, increíble forma de usar el hidrógeno como combustible inagotable y sin emisor de residuos. Asimismo, la tecnología de las celdas solares – dispositivos que transforman la luz solar en corriente eléctrica -, están dando resultados incentivadores.
Manfred Horn, de la Asocación Peruana de Energía Solar, por su parte, cree que la luz solar y los nuevos materiales semiconductores serán los que nos den la energía y los instrumentos para llevar una vida civilizada limpia, sin polución.
La ciencia-ficción de hace medio siglo ha quedado corta ante los logros tecnológicos. El Perú, sin embargo, tiene mucho que avanzar para beneficiarse de los conocimientos de la civilización.
A pesar del actual retraso, el año 2100 verá un reactor nuclear de fusión en Lima, el que consumirá agua como combustible, que no emitirá gases tóxicos al aire y que permitirá funcionar la industria sin problemas creados por variaciones climatológicas.
La Facultad de Ciencias de la UNI contará con un laboratorio ascensor de 500 metros, dedicado a los efectos de pequeñas pero rápidas variaciones de altura en productos tecnológicos altamente sofisticados, así como en células vegetales y animales, en colaboración con el Laboratorio de Investigaciones Tropicales de la Universidad “Cayetano Heredia”.
La Universidad Agraria, en colaboración con la Universidad de San Marcos, a través de un proyecto conjunto, habrán logrado dominar el microclima limeño dejando pasar la luz del sol que permitirá ver paisajes hermosos y alimentar los autos solares.
En el año 2100 se tendrá materiales que permitan una veloz comunicación entre las computadoras de los hogares peruanos.
La mitad de la población trabajará en su casa, a partir de su computadora, y con la realidad virtual, con la que se ofrecerá de todo tipo de servicios, incluyendo los educativos y de esparcimiento.
El sueño de los trujillanos se habrá hecho realidad: la Universidad de Trujillo administrará el hoy proyectado Observatorio de Salpo, a 4000 metros sobre el nivel del mar, a partir del cual se estudia el Universo, compartiendo datos con laboratorios del mundo entero.
Cerca de Machu Picchu, se contará con la Escuela Internacional “Multiciencias”, a la que semanalmente llegan científicos y filósofos para analizar el rumbo que está tomando la investigación científica y las consecuencias sobre la sociedad.
La quinua, la kiwicha, la maca y otros productos peruanos serán consumidos en abundancia al habérseles reconocido sus valores nutritivos y procesado con métodos inventados en el Instituto de Investigación Nutricional.
La selva peruana, pulmón del mundo, cuya biodiversidad será valorizada a tal punto que investigadores de todo el mundo trabajarán buscando la forma de incrementar su potencial a favor de la humanidad. En la Universidad de la Amazonía se tendrá un sofisticado laboratorio biotecnológico, de donde saldrán miles de productos medicinales con mínimos efectos secundarios. En ese centro se tendrá un banco de datos de riqueza genética que vende información a través de las comunicaciones electrónicas ultraseguras. Asimismo, los conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas, actualmente usados por compañías transnacionales, serán valorizados equitativamente.
Lo descrito será sólo una parte de las maravillas que conocerá el Perú del 2100 que, dicho sea de paso, hasta ese año tendrá 15 científicos galardonados con el Premio Nóbel y 50 medallas olímpicas. Ese futuro está en las manos de las futuras generaciones, sólo se trata de no perderlo al tomar decisiones alejadas de la ciencia y la tecnología.