El Comercio, 17 de enero del 2000
El año cero del Perú
Las discusiones sobre el cambio de siglo y de milenio nos han recordado la existencia del cero, un concepto que no era desconocido por las civilizaciones americanas prehispánicas, pero que hoy tenemos muchas dificultades para interpretar.
En función de eventos naturales o artificiales, el tiempo cero corresponde al comienzo del conteo, a partir del cual uno observa las ocurrencias. En historia, podríamos decir que el tiempo cero es el momento en el que ocurre algo que abre las esperanzas, a partir del cual todos los sueños son posibles de realizar, cuando empieza a cambiar el curso de la historia. En esos términos, cabe preguntarnos si el Perú está viviendo cercanías de su año cero.
Antes del momento cero, el tiempo es negativo. Después del cero, el tiempo es positivo. Para lanzar un cohete se comienza a contar en reversa, porque antes del lanzamiento los tiempos son negativos y se van acercando al cero. En realidad, el conteo de los segundos debería ser –5, -4, -3, -2, -1, 0, +1, +2, +3, +4, +5, +6,..., siendo el cero el momento del lanzamiento, -5 cinco segundos antes del lanzamiento y +6 seis segundos después del lanzamiento. Por facilismo es que se obvia el signo negativo en el conteo de reversa. Lanzado el cohete, la base de comando sigue al detalle la evolución de sistema completo, presta a resolver cualquier problema que se presente.
El cero es un concepto que confunde, poco son los que lo comprenden cabalmente. Por, ejemplo, algunos políticos se refieren a –0 como algo menor que cero: “la situación estuvo en menos cero”, dicen, para indicar que era menor o “peor” que cero. En realidad –0 es igual a +0, tanto que 5+0 es igual 5, como 5-0 sigue siendo igual a 5.
El cero tiene también algunas particularidades que permiten manipular informaciones que confunden al público. Cuando se dice que la producción ha aumentado en 100% nos dan la idea de que la cosa va muy bien; pero qué tal si la producción es cero (que generalmente quiere decir que es muy baja); entonces, 100% de cero es cero, por lo tanto la producción no ha aumentado. Con la manipulación del cero podemos hablar de 1.000% de crecimiento, a pesar de que no se haya crecido. Esto me hace recordar a un gerente “sobón” que al año de servicio le dice a su jefe que, bajo su gestión, la producción se multiplicó por cuatro. El jefe, que sabía algo sobre el cero, le replicó: o sea que ahora tiene una producción cero... ¿Por qué dice eso, señor? Porque cero multiplicado por cuatro es cero.
El cero es un concepto fundamental en varios aspectos. Pero volvamos al tiempo cero. He propuesto este ejercicio matemático sólo para plantear una pregunta: ¿Cuál es el año cero del Perú? Personalmente, creo que el Perú todavía no ha llegado al año cero, el año en el que el Estado cuente con profesores de primera calidad, alumnos bien nutridos, laboratorios en los centros educativos, padres de familia con empleo adecuado, igualdad de oportunidades para la difusión de las ideas y para conseguir empleo en empresas, instituciones respetables y respetadas, universidades que investigan, una televisión con componente educativo...
En suma, el año cero del Perú será aquél en el que se tengan las herramientas para labrar con posibilidades un futuro positivo, sin las barreras ni los muros que persisten en la historia de nuestro país. La demostración de que el año cero del Perú todavía no llega es que, ante el cambio de milenio cristiano, se rememora y se le presenta al mundo el pasado prehispánico. |