18 Mayo, 2004
Físico nuclear
 

El Comercio/ suplemento salud/ 27 de septiembre de 2000

Física nuclear y medicina

En la medicina nuclear, el paciente ingiere una sustancia radiactiva – con propiedades cuidadosamente investigadas – la que luego es procesada por el cuerpo humano, y en su camino – por su radiactividad – es seguida desde el exterior con un detector. La sustancia es escogida de acuerdo a sus propiedades químicas en relación con el proceso fisiológico que desea estudiarse.

En los países desarrollados, la tercera parte de los pacientes de grandes hospitales se benefician de la medicina nuclear.

La radiografía con rayos X brinda la imagen de un órgano. Ello permite el diagnóstico de innumerables enfermedades. En algunos casos se usa también con motivos terapéuticos.

Para estudiar un proceso fisiológico, debe escogerse cuidadosamente un radionucleido y la forma química que le permita integrarse al proceso. Hoy en día, hay centenares de esos radionucleidos que conforman los radiofármacos. La mayoría de esos radiofármacos tienen naturaleza orgánica. El riesgo de los radiofármacos reside en el hecho que las radiaciones emitidas dañan las células del organismo. Por ello, con el criterio de costo-beneficio, para minimizar los daños, se usan radionucleidos que tienen una corta vida, de minutos u horas. Estos radionucleidos decaen en isótopos estables, los que dejan de emitir radiactividad.

Un radionucleido es producido a partir de un isótopo estable padre, el que es bombardeado con partículas en un reactor o en un acelerador de partículas. Luego son integrados a un químico apropiado al proceso de interés. Algunos radionucleidos de vida muy corta son producidos en la cercanía del hospital y, rápidamente, son integrados en radiofármacos. De esa forma se estudia el funcionamiento de órganos como el cerebro, corazón, hígado, pulmones y riñones. Entre los radionucleidos más difundidos se tiene el indio 111, el galio 67, el galio 68, el talio 201 y el tecnecio 99m. Este último tiene múltiples aplicaciones. La medicina nuclear in vivo estudia el funcionamiento de órganos en pacientes, mientras que los procedimientos in vitro sirven para detectar sustancias químicas en fluidos corporales.

CARDIOLOGÍA NUCLEAR
El flujo de la sangre puede ser estudiado inyectando a éste un trazador radiactivo. De su seguimiento, con métodos computacionales, se obtiene valiosa información sobre el funcionamiento del corazón. Dependiendo del tipo de enfermedad, se puede escoger el radiotecnecio y usar la técnica llamada Tomografía Computarizada de Emisión de Fotón Unico (SPECT). Una cámara de detección de rayos gamma rotatoria va recogiendo las señales, las que ayudan a reconstruir las imágenes del grado de contenido de sangre en los músculos del corazón.

Para estudiar el flujo de sangre en el corazón y el metabolismo del músculo, se usa el método llamado Tomografía de Emisión de Positrones (PET). Los positrones emitidos por radionucleidos (como por ejemplo el rubidio 82) chocan con electrones y se convierte en dos rayos que salen en direcciones exactamente opuestas.

Por ello, con detectores colocados en lados opuestos permiten identificar el lugar de procedencia y reconstruir la distribución de los trazadores nucleares. Las imágenes nucleares sirven para estudiar enfermedades cardiovasculares, en cuyo caso se usa radioquímicos marcados con fluor. También se puede detectar tumores cancerígenos, usando radiofármacos marcados con anticuerpos.

MEDICINA NUCLEAR Y TERAPIA
Como la radiactividad afecta las células, ésta puede ser usada para atacar tumores cancerígenos. Por ejemplo, para el caso de algunos tipos de cáncer a la tiroides, el paciente ingiere Iodo 131, cuya radiactividad ataca el tejido canceroso.

Algunos radioisótopos, como el estroncio 89, son usados como paliativos del dolor producido por la metástasis mamaria, prostática u otras. El samario 153 tiene usos similares en el caso del cáncer al hueso. En muchos casos, el tumor es irradiado desde una fuente externa al cuerpo. Una fuente usada es la llamada bomba de cobalto 60. En esta técnica, la fuente no está en contacto con el tumor. En casos especiales, la fuente se pone en contacto con el tumor. Esta técnica, llamada braquiterapia, es muy eficaz.

Las proyecciones de los expertos señalan que la medicina nuclear será cada vez más difundida en centros médicos y hospitalarios del mundo. En nuestro país, la medicina nuclear está en pleno crecimiento. Centros médicos estatales y privados se están equipando con instrumentos cada vez más sofisticados, tratando no quedar demasiado rezagados respecto a los modernos centros médicos del hemisferio Norte.