El Comercio, 27 de febrero del 2001
Reflejos de la recesión industrial
El proceso de la globalización obliga a las empresas a incorporar tecnología moderna es sus procesos de producción, con efectos sobre el empleo que dependen del estado de desarrollo de los países. Mientras que en los países industrializados esta modernización desplaza internamente los puestos de trabajo (campesinos se convierten en obreros industriales), en los países no industrializados aumenta la competitividad, pero restringe el empleo, el que además exige aptitudes especiales. La educación tiene que ser acorde con las necesidades del país. Actualmente se da una creciente subutilización de la oferta laboral altamente educada o calificada, y el desplazamiento de aquellos menos educados hacia actividades independientes, autogeneradas, con baja productividad y reducidos niveles de ingreso.
Por otro lado, la inexistencia de tecnología propia genera situaciones preocupantes en sectores importantes como el textil. A mediados de los 90, la maquinaria usada como desmontadora de algodón remontaba a fines del siglo XIX. No existen máquinas modernas para nuestro algodón, con fibra irregular y más larga que el de otros países. En este curioso ejemplo, los mecánicos y operadores de máquinas son escasos, dado que se usa tecnología obsoleta.
La feria educativa superior no universitaria, la que se da en los IST (Instituto Tecnológico Superior), pretende satisfacer las necesidades de la empresa. Pero cuidado con el crecimiento desordenado de IST, que ha llegado al extremo de existir centros de enseñanza de computación si contar con computadoras. El aumento de IST fue acompañado por una disminución de su calidad. Los IST estatales no pueden adecuarse al cambiante mercado, debido a sus bajos presupuestos y a su excesivo reglamentarismo, que le restaban autonomía.
En el libro “Profesiones Técnicas y Empleo” (FORTE-PE) se informa que la población con calificación superior no universitaria tiene la mayor tasa de desempleo. El 10,1% del desempleo corresponde a la población económicamente activa (PEA) con nivel educativo superior no universitario, en ámbito urbano. El estudio concluye que más de la mitad de los egresados de 12 IST estudiados está insatisfecha con su situación actual o no realiza actividades para la que fue preparada.
Cabe mencionar que los gobiernos han planificado los IST estatales, de acuerdo a los diagnósticos regionales que, en primer análisis, parecen adecuados, pero en la práctica resultan errados. Los campesinos no quieren que sus hijos sean técnicos agropecuarios y los pescadores no quieren que sean técnicos pesqueros. Buscan carreras de técnica administrativa, contabilidad y computación.
Sin embargo, existe otro problema. La oferta de educación técnica responde a la demanda de los alumnos, pero no corresponde necesariamente a las necesidades del aparato productivo. Como consecuencia de ello, los IST preparan profesionalmente técnicos con pocas probabilidades de empleo.
De los egresados de los IST que trabajan, 83,8% lo hace como dependiente y 16,2% generó su propio empleo. El 36,5% afirma haber intentado o logrado crear una microempresa o pequeña empresa.
Ante las realidades enunciadas, se recomienda reestructurar la oferta de educación superior no universitaria, en base a un estudio permanente de la evolución de las necesidades empresariales. Sin embargo, es claro que, en el largo plazo, el país requiere crear una cultura científica y tecnológica, para que de este modo los procesos productivos se modernicen y generen puestos de trabajo en forma permanente