El Comercio,14 de diciembre del 2001
El Perú nuclear
Organizado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, en Lima se ha realizado un seminario internacional sobre salvaguardias de instalaciones nucleares, en el marco de un proceso mundial que apunta a una vigilancia más amplia sobre investigaciones que podrían derivar en el terrorismo. Los participantes del seminario, encabezados por el canciller Diego García Sayán, visitaron el Centro Nuclear Oscar Miró Quesada de la Guerra (Racso) – la mayor inversión científica y tecnológica del país - , donde comprobaron los avances de la investigación nuclear peruana.
Según el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), los países del Club Nuclear, entre los que están Estados Unidos, Rusia, Francia, Inglaterra y China, se comprometen a limitar su poderío atómico, mientras que los países no nuclearizados se comprometen a no adquirir ni construir armas de este tipo.
Los protocolos de salvaguardias hacen una diferencia entre las naciones del Club Nuclear – en los que se inspecciona los lugares que ellos autorizan – y los otros países miembros del tratado – en los que se inspecciona los laboratorios de investigación nuclear -, tarea a cargo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA).
Hoy se está conversando sobre protocolos ampliados, según los cuales se inspeccionará también los lugares que se sospeche puedan estar desarrollando investigaciones conducentes a la construcción de armas atómicas. En tal sentido, las potencias nucleares, en especial con Estados Unidos, están buscando formas de compatibilizar sus situaciones de privilegio con una nueva realidad que significaría las inspecciones de lugares antes inaccesibles a los expertos del OIEA.
Por su parte, América del Sur ha mostrado su amplia predisposición a un desarrollo transparentemente pacífico. Entre Argentina y Brasil – países que en la región han desarrollado capacidades para construir combustible nuclear – se ha establecido un entendimiento que permite una vigilancia mutua. En ese mismo sentido, los protocolos ampliados ya han sido firmados y ratificados por el Perú y Ecuador, con lo que ratifican una voluntad de fortalecer el carácter pacífico de las relaciones entre ambos países, irradiando señales claras al mundo sobre sus intenciones de desarrollo.
En el Perú, desde fines de los años 70, se ha invertido en el campo nuclear unos 150 millones de dólares para levantar un sólida infraestructura científica y tecnológica con fines pacíficos. Por una incomprensión de la trascendencia tecnológica nuclear para el desarrollo, especialmente en la última década, se mermó su actividad, especialmente en lo que concierne al potencial humano, parte del cual emigró.
El reforzamiento nuclear se ha iniciado este año sobre la base de mayor colaboración con el sector productivo. El Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) por primera vez, ha estado presente en el Seminario Internacional de Energía, mostrando una serie de servicios tecnológicos que brinda en este sector. También participó activamente en eventos internacionales de minería. Ha convocado, asimismo, a centros médicos y empresas industriales para aumentar los lazos de colaboración, con miras a elevar la competitividad en sus servicios y productos. Por otro lado, el IPEN ha participado en el seminario-taller sobre interacción entre los institutos de investigación científica y tecnológica, organizado por el Concytec, buscando optimizar el uso de los recursos nacionales para la investigación. Además, en colaboración con la Universidad Nacional de Ingeniería y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el IPEN está diseñando un Centro Nacional para las Ciencias de Materiales, tema relacionado con el valor agregado que necesitan nuestros recursos naturales. Asimismo, con el Instituto Nacional de Cultura se plantea establecer un laboratorio de datación de objetos arqueológicos.