16 Mayo, 2004
Físico nuclear
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El Comercio, 2 de junio de 2002

Cooperación científica en América Latina

La globalización ha caído pesadamente sobre el mundo en desarrollo, y pone en riesgo la supervivencia de los países menos preparados para levantarse o aprovechar las oportunidades que constituyen la cara positiva de esta realidad.

Ante ello, las potencias medias se unen en esfuerzos regionales y continentales, borrando fronteras y formando bloques científicos, tecnológicos y comerciales, conjugando recursos económicos y humanos. América Latina hace lo propio, usando los diversos foros internacionales para intentar arma bloques económicos. La visión comienza a tomar forma americana, dentro de lo que será el Acuerdo para el Libre Comercio en América (ALCA).

La formación de regiones de colaboración son experiencias antiguas y casi siempre empezaron entre laboratorios. En ellos, las nacionalidades se confunden y aparecen objetivos regionales, en los que todos ganan al sumar experiencias en investigación científica y tecnológica.

En esa corriente surge el Acuerdo Regional para la promoción de la Ciencia y Tecnologías Nucleares en América Latina y el Caribe (Arcal), cuyo Organo de Coordinación Técnica se reúne en Lima. El Arcal, auspiciado por el Organismo Internacional de Energía Atómica, es un foro de colaboración científica y tecnológica, el que se esboza como uno de los pilares de la futura comunidad latinoamericana para el desarrollo.

En el Arcal, el Perú ocupa un lugar expectante. El Centro Nuclear de Huarangal, con su moderno reactor de investigaciones de 10 megavatios, es un atractivo para cualquier equipo de investigaciones sobre materiales. Los rayos neutrónicos que emergen del reactor RP-10 sirven para estudiar materiales, pero también para producir sustancias útiles para el diagnóstico de innumerables enfermedades y terapia de algunos tipos de cáncer.

Es de esperar que en unos años tengamos equipos de investigadores latinoamericanos en el Centro Nuclear de Huarangal, donde se plantea la necesidad de dar valor agregado a nuestras materias primas. Por ahora, bastaría que los empresarios peruanos aprovechen la cooperación técnica del Organismo Internacional de Energía Atómica para aumentar su competitividad.

Hoy en día, los expertos evaluadores de los proyectos con financiamiento internacional, establecen indicadores que miden el impacto de dichos proyectos en el desarrollo socieconómico. Según esos indicadores el Perú deja mucho que desear. Ello se debe a que en los institutos, universidades y empresas no se ha usado indicadores adecuados para evaluar los proyectos.

En grados diversos, esta realidad afecta a todos los países de América Latina. Por ello, la reunión del Arcal ha tomado el tema de la visión de desarrollo científico como elemento básico para diseñar el futuro de la cooperación.

El interés político del Gobierno Peruano sobre el tema se ha manifestado en las palabras del Ministro de Energía y Minas, Jaime Quijandría, quien, durante la inauguración del Arcal, ha hecho recordar que las ciencias y tecnologías nucleares se aplican en campos tan variados como la medicina nuclear y el control de calidad del futuro gaseoducto del proyecto Camisea.

De modo que, los países latinoamericanos tienen ante ellos el reto de aplicar la ciencia y la tecnología, en colaboración, para hacer que nuestra región avance y disminuya la brecha tecnológica con relación a otras regiones, pero sobre todo para proyectar esperanza hacia las nuevas generaciones.