Diario El Comercio, 04 de enero del 2003
Medio siglo de industria sin investigación
Desde hace cincuenta años, en los innumerables certámenes sobre el tema de ciencia, tecnología e industria, se ha venido repitiendo más o menos lo mismo:
a) La industria nacional debe hacer investigación para avanzar;
b) La universidad tiene como misión fundamental investigar;
c) Que el Estado debe incentivar que a) y b) se concrete bajo la condición de que empresa y la universidad se unan en matrimonio;
d) Que ninguno de los anteriores se cumple;
e) Hay que buscar cómo hacer que se cumpla a), b) y c)
f) Que ya casi se está logrando éxito con e)
¿A fines del siglo XX, cómo estamos? Igual, tal vez peor. Por lo menos, eso siguen diciendo todos los expositores de todos los recientes eventos sobre el tema.
Para los eventuales y significativos cambios en cualquier proceso, hay que comparar largos períodos de tiempo, digamos diez años. Podemos hacer ese ejercicio sobre el tema ciencia, tecnología e industria:
Hace diez años el ente promotor en el tema, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concytec), contaba con 15 millones de dólares anuales. Hoy recibe tres veces menos y sigue estudiando la realidad que hemos descrito arriba.
Hace diez años se contaba con el Instituto de Investigación Tecnológica Industrial y de Normas Técnicas; hoy sus equipos se encuentran donados por doquier. El museo de ciencias que tanto sirvió a los dos colegios fue encajonado y llevado al Parque de las Leyendas.
Hace diez años, para añadir valor agregado a los minerales, en el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico se realizaban investigaciones metalúrgicas. Hoy solo trata únicamente de levantar la carta geológica para vender información sobre las riquezas naturales a las empresas mineras.
A fines de los 80 se trataba de avanzar en metalurgia en la refinería de Cajamarquilla. Hoy la empresa canadiense que la ha adquirido trae tecnología completa.
En la industria químico farmacéutica, a fines de la década de los 80s, la empresa Sinquesa logró ser la única empresa latinoamericana exportadora de insumos para antibióticos. Hoy se ha desmantelado la planta y la empresa ha sido vendida a una compañía extranjera.
Los institutos han abandonado sus intentos de investigar productos tecnológicos competitivos con proyección a la exportación, para limitarse a ofrecer servicios técnicos, que bien pueden hacerlo pequeñas empresas de servicios.
En cuanto a recursos humanos, hace diez años en los institutos había cinco veces más investigadores con el grado de doctor que hoy en día. En la década de los 90 fueron incentivados para abandonar sus centros de trabajo.
Hace diez años, los investigadores en los laboratorios ganaban ligeramente menos que los administrativos que no hacen investigación. Hoy éstos ganan el doble que los primeros, incentivando en consecuencia el trabajo burocrático.
No ha cambiado el bajo componente de la agroindustria (10%) en la producción de los alimentos que consumen los peruanos. Para comparar podemos decir que en Chile el porcentaje es 55%.
El Perú no ha cambiado su carácter de exportador de materias primas con bajo valor agregado e importador de productos tecnológicos de alto valor agregado.
Sin embargo, lo último que se pierde es la esperanza, es decir el punto f) que mencionamos al principio. El Banco Interamericano de Desarrollo podría ofrecer un préstamo de 60 millones de dólares para un proyecto desarrollo científico y tecnológico en relación con la empresa.
El problema es que no existe un organismo multisectorial capaz de manejar este proyecto.
El año pasado se intentó crear este organismo, pero surgieron muchos reparos, sobre todo del Concytec, una institución dependiente del viceministerio de Educación, cuya prioridad es la educación inicial y primaria. Por otro lado, para lograr este préstamo es necesario la contrapartida de 40 millones de dólares.
En esas circunstancias, probablemente, el Ministerio de Economía y Finanzas esté tentado de tomar el proyecto, hasta que se cree el organismo multisectorial especializado.
Como vemos estamos como al inicio. Parece que ya casi sale. Mientras tanto, respecto a los países de la región no paramos de retroceder y los investigadores siguen emigrando.