Diario El Comercio, 04 de enero del 2003
Los escenarios del desarollo
Para describir la importancia que los políticos prestan a la ciencia y la tecnología, en el reciente seminario internacional Prospectiva tecnológica industrial: visión estratégica del desarrollo, organizado por el doctor Ronald Woodman, recordó que los presidentes de la comisión de ciencia y tecnología del Congreso anterior, los doctores Edith Mellado y Rafael Urrelo, no fueron considerados como candidatos para el actual congreso. “Ese fue el premio que tuvieron por haberse ocupado del tema”, dijo Woodman.
El actual presidente de la mencionada comisión es el doctor Pablo Macera, quien sí postula a la reelección. Macera está convencido de que, para el futuro del país, la comisión de ciencia y tecnología: “es la comisión más importante”. A decir verdad, Macera ha tenido esta idea desde hace décadas. Sin embargo, en el Congreso debe luchar por contagiar su interés entre sus colegas. Sus dificultades se deben a que las cámaras de TV corren a los sitios del escándalo y la controversia, y desdeñan las sesiones de la comisión de ciencia y tecnología.
En la mencionada comisión se ha discutido mucho buscando los temas con mayores probabilidades de éxito. Se ha señalado la importancia de Internet en la generación del software; pero, por otro lado, la biología molecular también surge como un tema con grandes potencialidades.
En los países industrializados, a pesar de la buena situación de la medicina, hay preocupación por el creciente costo de los tratamientos médicos (miles de dólares por día en internamiento). Por esa razón, ha surgido gran interés en tecnologías preventivas que apuntan al origen mismo de las enfermedades: los genes. Las grandes empresas dedicadas a la biología molecular han intensificado sus inversiones en investigación, único y valioso recurso para sobrevivir en el mercado globalizado altamente competitivo. Miles de millones de dólares son puestos como capitales de riesgo en los laboratorios. En esos laboratorios, científicos multidisciplinarios conjugan sus conocimientos y esfuerzos en la fascinante y fructífera actividad de buscar secretos de la naturaleza, para inmediatamente aplicarlos en la solución de problemas o en el mejoramiento de la calidad de vida.
En el Perú, como lo hemos mencionado en notas anteriores, poco científicos realizan esfuerzos por desarrollar la biología molecular y sus aplicaciones. La doctora Verónica Rubin de Cellis, del Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad Ricardo Palma, estudia las características genéticas de poblaciones peruanas antiguas y las poblaciones modernas. La biología molecular facilita herramientas de ubicación para el estudio de las migraciones. La doctora Rubin realiza sus análisis experimentales en los laboratorios de ka facultad de ciencias biológicas de la Universidad San Marcos y en el departamento de antropología de la Universidad de New México, el que cuenta con un laboratorio de biología molecular. Rubin estudia poblaciones de Puno, Junín, y de sectores negros. San Marcos también investiga la diversidad genética.
El equipo dirigido por el doctor Ricardo Fujita, de la Universidad San Martín de Porres, estudia el gen MBI, cuyas variaciones produce ciertas infecciones en poblaciones europeas, las que no se manifiestan entre poblaciones indígenas peruanas.
La Universidad Cayetano Heredia, con equipos experimentados de científicos – entre los que se encuentran los doctores Patricia Herrera, José Espinoza y Carla Gallo – ha logrado avances importantes en el estudio de enfermedades propias de nuestro país.
Como vemos, los biólogos peruanos están preparados para emprender investigaciones sobre biología molecular, una de cuyas aplicaciones es la medicina genética. Sin embargo, no hay empresa que arriesgue capitales en estas investigaciones.
En salud importamos medicamentos y equipamiento médico fuera del alcance de la mayoría de los peruanos. Es por ello necesario investigar la manera de cubrir la mayor parte posible de nuestras necesidades en medicina. Y la biología molécula puede ser trascendental en ese dominio.
Sin embargo, para empezar las investigaciones se necesita recursos económicos. En tal sentido, la comisión de Ciencia y Tecnología ha aprobado el proyecto sobre el fondo para la innovación tecnológica, el que permitirá sostener las investigaciones que serán fundamentales para nuestro desarrollo. El Pleno debe debatirlo en la primera oportunidad.