Diario "El Comercio" (Vída y Futuro) sábado 8 de marzo 2008
Bombas atómicas y bombas sucias
Escribe Modesto Montoya
Unos cuantos kilos de material fisionable puede provocar una destrucción equivalente a la producida por la explosión de miles de toneladas (kilotones) de dinamita (TNT).
En forma esquemática, podríamos decir que, para explotar una bomba atómica, basta generar la masa crítica de material fisionable y compactarla con ayuda de un explosivo convencional y un detonante neutrónico, dentro de un contenedor suficientemente resistente.
El material fisionable es el uranio 235 enriquecido. Lo difícil es precisamente obtener ese combustible. El uranio natural está compuesto por 99.3 % del isótopo uranio 238 y 0.7 % de uranio 235, y la separación del uranio 235 del uranio 238 es problema tecnológico complejo, debido a que ambos isótopos tienen las mismas propiedades químicas. Por ello deben aplicarse técnicas físicas nucleares en vez de las convencionales técnicas químicas.
Una de las maneras de separar el uranio 235 del uranio 238 es aprovechar su diferencia de masas para filtrarlo por difusión gaseosa en plantas de gran envergadura y muy costosas en energía.
Otro método es el de la separación isotópica usando una combinación de campos eléctricos y magnéticos, para lo cual se necesita un acelerador de partículas. La técnica más avanzada es la de excitación láser de los átomos de uranio, en la que se aprovecha los diferentes valores de energía que se necesita para ionizar el uranio 235 y uranio 236. Una vez ionizado al estado gaseoso con rayos de luz, cualquiera de los dos isótopos de uranio puede ser removido sin mayor problema con campos eléctricos.
Otro material fisionable es el plutonio 239, el que es producto de la absorción de neutrones y decaimientos del uranio que se usa en los reactores nucleares de potencia.
El mayor peligro que se percibe es la posibilidad de que grupos terroristas construyan explosivos nucleares. Se teme que estos grupos estén armando redes tecnológicas para elaborar explosivos nucleares.
Pero los grupos terroristas pueden sustraer material radiactivo que se usa para fines médicos e industriales, el que puesto al descubierto, emite radiactividad dañina para salud. Este material mezclado con explosivos convencionales se convierte en las llamadas “bombas sucias”.
Por esas razones Estados Unidos está promoviendo en el mundo un programa de protección física de fuentes radiactivas. Se teme que los terroristas generen situaciones de zozobra en ciudades densamente pobladas con lo más fácil, es decir con las bombas sucias.