Partículas masivas agujeros negros
Escribe Modesto Montoya (*)
Los experimentos sobre física de altas energías que se realizan en el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) consisten en acelerar partículas para alcanzar la mayor energía posible, para luego hacerlas chocar frontalmente, concentrar esa energía, y convertirla en partículas con masas muy superiores a las iniciales. Ello es posible gracias a la famosa relación de equivalencia entre masa y energía establecida por Albert Einstein.
El 10 de septiembre, usando el Gran Acelerador de Hadrones (LHC: Large Hadron Collider), se piensa acelerar protones hasta alcanzar una energía de 450 mil mega electronvoltios (los protones tienen una masa en reposo de 938.28 mega electronvoltios). Luego, el CERN intentará acelerar los protones hasta alcanzar una energía de 5 millones de megaelectronvoltios.
Lo que buscan los físicos del CERN es hacer chocar protones con energías elevadas, para intentar producir la partícula de Higgs, la única partícula que no ha sido detectada, a pesar de que su existencia es predicha por la llamada teoría estándar de la física de partículas. Se estima que la partícula de Higgs debería tener una masa cercana a 120 mil mega electronvoltios.
A pesar del alto valor de las masas de partículas que se producirán en el LHC, éstas no serán más masivas que la mayoría de los átomos existentes en la naturaleza. No hay ninguna razón para pensar en la producción de agujeros negros, los más pequeños de los cuales tienen masas equivalentes a varias estrellas como el Sol.
Los agujeros negros han sido detectados en el universo a miles de millones de años luz de la Tierra. Los más masivos conforman núcleos de galaxias. Estos agujeros negros tragan estrellas y crecen en masa. La altísima gravedad que genera esta alta masa concentrada no deja salir ni la luz, por lo que no se les puede observar directamente. Se deduce su existencia por los efectos que crea en su entorno, como por ejemplo hacer girar estrellas visibles alrededor suyo. Los agujeros negros también desvían los rayos de luz emitidos por estrellas, lo que se expresa como un aparente cambio de posición de las estrellas emisoras. Esta propiedad de desviar la luz también puede dar lugar a una doble imagen de una estrella más lejana que el agujero negro vista desde la Tierra.
En suma, no tiene comparación un fenómeno a escala del macrocosmos, como el agujero negro, con otro que se produce en un laboratorio de partículas elementales. En un laboratorio es impensable la creación de un agujero negro que ponga en riesgo el planeta.
En el cosmos se generan partículas mucho más energéticas que las que se producirán en el CERN. Y algunas de esas llegan a la Tierra sin causar otra cosa que interés en los físicos que intentan comprender cómo se originó el universo.
(*) Coordinador de la Red Internacional de Ciencia y Tecnología (www.cienciaperu.org)