Pablo Lagos, el pionero del cambio climático
Escribe Modesto Montoya

Por sus consecuencias sobre la vida, el cambio climático hoy está en la agenda de todos los países del mundo. Es bueno, sin embargo, recordar a los científicos que empezaron a promover la investigación sobre este tema.

La historia del Perú ha sido modulada por los cambios climáticos, especialmente por su dependencia de la pesca. En los años 60, el Perú apostó por la pesca y, a principios de los 70s, comprometió su futuro en gran parte con ese sector. El fenómeno “El Niño” de 1973, el que provocó el colapso de ese sector, lo hizo despertar de ese sueño, pero también atrajo la atención sobre los fenómenos climáticos.

En 1975 el físico Pablo Lagos, doctorado sobre meteorología en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) y dedicado a las investigaciones atmosféricas, dirigió su atención al mar. En noviembre de 1983, estudiando las mediciones que sobre el océano ecuatorial hicieron científicos norteamericanos, pronosticó un fuerte “Niño”  para 1983.

A medida que se baja en el mar, la temperatura disminuye, hasta que se llega a una capa debajo de la cual se mantiene la misma para cualquier de la altura. La profundidad de esa capa, llamada termoclina, en cada región del océano varía dependiendo de los vientos (de no haber vientos, sería horizontal), lo que influye en la temperatura superficial. Así, la parte superior a la termoclina es dinámica y la inferior es la estática. Ello permite la modelización de la interacción del viento con el océano, con el que se puede hacer pronósticos de fenómenos extremos.

Los vientos alíseos van de Este a Oeste. Las corrientes marinas que vienen del Sur y del Norte también van hacia el Oeste. Cuando estos vientos se debilitan, las aguas superficiales dejan de ser empujadas al Oeste y, en semanas llegan a las costas peruanas aguas calientes que generan lluvias.

Luego de la primera predicción del fenómeno “El Niño” y de la comprensión como fenómeno global, se generó varios proyectos para estudiarlo mejor. El océano Pacífico ecuatorial fue sembrado de boyas laboratorio que miden temperatura del aire, presión, vientos, con una cadena para medir temperatura, salinidad y corrientes a niveles inferiores.

A raíz del fenómeno “El Niño” como fenómeno global, Pablo Lagos fue invitado para organizar el International Research Institute for Climate (IRI) que ahora le han añadido and Society y, desde 1991, participó en la creación Inter-american Institute for Global Change Research (IAI).

En el Perú, promovido por Pablo Lagos, se formó el Comité Peruano del Cambio Climático (COPECAM) que dio origen al Consejo Nacional del Ambiente (CONAM).

El fenómeno “El Niño” de 1998 intensificó el interés en el tema. Pablo Lagos presentó un proyecto ante el Banco Mundial que se convirtió en un proyecto de 9 millones de dólares para fortalecer las instituciones relacionadas con el tema (IGP, SENAMHI e IMARPE).

Se formó un grupo de investigadores jóvenes y se estableció una infraestructura para estudiar el cambio climático desde el punto de vista físico como del impacto, la vulnerabilidad y la adaptación.

Dada lo reducido del presupuesto, el grupo se ha concentrado en el valle del Mantaro. El retroceso del Huaytapayana  generará problemas que tienen que ser enfrentados desde ahora. Ese es hoy el tema que preocupa a Pablo Lagos y su equipo de investigadores.

Serán necesarios muchos recursos para hacer lo mismo en todas las regiones del país. Pero ello pasa por la creación de un Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología que integre los esfuerzos de las diversas instituciones dedicadas a la investigación y a la innovación.

Lima, 17 de mayo
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