TAREAS PENDIENTES PARA IMPULSAR LA CIENCIA EN EL PAÍS
Un diagnóstico más
Por Modesto Montoya
Diario "El Comercio" 2 de noviembre 2009

Modesto Montoya

 

 

Una misión de expertos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) se encuentra en el Perú en el marco del  Proyecto “Examen de las Políticas de Ciencia, Tecnología e Innovación en el Perú (CTI)”. El objetivo del proyecto se asistir al Perú en el desarrollo de sus capacidades en CTI, a fin de que los planes y programas de CTI contribuyan al fortalecimiento de los distintos componentes de la agenda nacional de desarrollo y ayuden a los sectores productivos a competir en una economía global basada en el conocimiento. De esa manera, se espera generar empleo mejor remunerado, incrementar el nivel de vida, reducir la pobreza, a la vez que se promueve una estrategia de crecimiento y diversificación comercial. 

En esta página hemos tratado varias veces este tema, y creo oportuno hacer un resumen de nuestras propuestas.  De algo servirá para el trabajo de esa misión que, es de esperar, tendrá mejor eco. 

El tema principal de toda política es el relacionado con el potencial humano. En la Ley del Presupuesto de cada año, debe levantarse la prohibición de nombrar investigadores científicos y tecnológicos en los institutos del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología (SINACYT). Ello tiene que estar acompañado de una carrera del investigador que incentive precisamente la investigación, la inventiva (publicaciones y patentes) y la innovación, dándole valor a sus resultados, a través de la empresa. En los actuales sistemas de evaluación de personal los institutos se exagera el peso de los cargos administrativos y actividades ajenas a la innovación. En las universidades estatales, para el ascenso de los docentes, cuenta muy poco los resultados de la investigación y la innovación. En este mismo sentido, es urgente un programa de repatriación de los talentos en ciencia y tecnología, dispersos en los mejores laboratorios estatales o privados del mundo. Además debe atraerse talentos extranjeros que sean necesarios para los proyectos prioritarios que se lleven a cabo en el país. 

El SINACYT tiene que hacer mérito a su nombre, terminando con la desarticulación existente entre institutos, universidades, empresa y Estado. La mejor manera de hacerlo es con la creación de un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MCTI) que en concertación con los actores (centros de investigación, empresa, Estado y sociedad civil) conduzca la política del sector y promueva la ejecución de los proyectos que se escoja como prioritarios.  El MCTI debe contar con fondos de fomento que hagan viables los proyectos prioritarios. 

Tiene que establecerse programas de cooperación regional o incorporarse a programas existentes que sean de interés nacional, en especial en nanotecnología, biotecnología, tecnologías de la información y la comunicación (TICs) y ciencias cognitivas, las que forman parte de las actuales megatendencias científico tecnológicas en el mundo, reconocidas por diversos organismos internacionales. 

Atención especial debe merecer las investigaciones sobre los productos naturales y sus propiedades nutracéuticas, las que actualmente son llevadas a cabo con recursos insuficientes. Igual importancia debe prestarse a los grupos que están investigando nanopolvos, cuyos resultados darán alto valor agregado a los metales peruanos. 

Es urgente que el SINACYT intensifique sus investigaciones sobre mitigación del cambio climático y la adaptación para minimizar sus impactos negativos en las poblaciones. El uso de tecnologías limpias deberá servir para disminuir la contaminación que está agobiando las ciudades y contribuyendo con el calentamiento global. 

El único país en América Latina que tomó en serio este tema es Brasil. En 1985 creó su Ministerio de Ciencia y Tecnología y tiene su carrera del investigador. Este país ha llevado a cabo una estrategia que lo ha puesto en la puerta de entrada al mundo desarrollado. Argentina y España acaban de seguir su ejemplo.

 En suma, el Perú sigue sobre-diagnosticándose, mientras que los países vecinos están viendo los resultados de sus políticas de largo plazo iniciadas hace décadas.