Dos indicadores importantes sobre competitividad de un país son los números de publicaciones científicas y de patentes de residentes, respectivamente. Los países que más han avanzado en estos indicadores tienen un ministerio de ciencia y tecnología, y leyes -o reglas claras- sobre la carrera del investigador. Algunos países que quieren recuperar el tiempo perdido tratan de establecer leyes similares.
Brasil, además de tener el Ministerio de Ciencia y Tecnología, cuenta con una carrera del investigador, en la que se ingresa y se asciende en función de la producción de artículos publicados en revistas científicas internacionales indizadas y de patentes.
Argentina tiene una carrera del investigador, y acaba de crear el Ministerio de Ciencia e Innovación Productiva.
Los sistemas de ciencia y tecnología de Chile y Estados Unidos son similares. Los investigadores son promovidos de acuerdo a su producción científica y tecnológica representada por sus publicaciones y patentes.
Estados Unidos ha acuñado la frase “publish or perish”, con la que señala un objetivo claro para sus investigadores. Seguir esta regla es importante para obtener el nombramiento como profesor permanente (tenure) en una universidad. En Chile, los nombramientos como profesores universitarios se otorgan cuando los investigadores han mostrado una producción científica significativa.
España, aunque desde el 2003 cuenta con el estatuto de becario de investigación y tiene un estatuto del becario investigador en formación, carece de una carrera del investigador. El bajo número de solicitudes de patentes en relación con la inversión en I+D ha provocado un debate sobre su sistema de ciencia y tecnología y ahora se plantea la necesidad de esa carrera. Se busca formas de contrato para atraer a más cerebros. La opinión de los expertos, sin embargo, es que se necesita una carrera del investigador, de modo que sólo luego de mostrar productividad, el investigador pueda contar con un contrato indefinido.
Luego de crear el Ministerio de Ciencia e Innovación, el Gobierno de España ha presentado un proyecto de “Ley de la Ciencia” en la que se tiene, para los más jóvenes, contratos con todas las prestaciones sociales, prorrogables anualmente hasta un máximo de cuatro años. Hay programas postdoctorales con contratos fijos por cinco años con dos evaluaciones, luego de las cuales, si son aprobadas, pasarán a ser indefinidos. Para atraer a los talentos residentes en el extranjero se establece un contrato especial de investigador distinguido, reservado para los científicos que regresen a España a dirigir grandes proyectos.
Según declaraciones de Carlos Martínez Alonso, secretario de Estado de Investigación del Ministerio de Ciencia e Innovación, el proyecto de ley prevé que "el desarrollo profesional dependerá, básicamente, de los resultados que el investigador obtenga, siguiendo las prácticas internacionalmente aceptadas y lo que debe contribuir a situar a España en un entorno más competitivo internacionalmente".
En el Perú, desde 1993, venimos proponiendo una ley del investigador. Hasta ahora no logramos convencer a ningún gobierno. Lo que debe estar claro en la mente de un hombre de Estado es que no se trata solo de crear un colegio de élite, sino también establecer normas que favorezcan el retorno de los peruanos que ya forman parte de la élite científica y tecnológica del mundo. ¿O estamos creando un colegio para exportación de talentos?
El Estado promotor
Por Modesto Montoya
Página “Opinión” del diario “La República”, 15 de septiembre de 1993
En la primera versión del texto de la Constitución debatida en el Congreso Constituyente democrático no se mencionaba relación alguna entre el Estado y el desarrollo científico tecnológico. Ante el riesgo de ver formalmente olvidado lo que creemos es fundamental para el país (L.R. 9/08/93), se realizaron coordinaciones entre los presidentes de los institutos científicos, los rectores de las universidades estatales y particulares, la Sociedad Peruana de Ciencia y Tecnología (SOPECYT) y la Sociedad Peruana de Física (SOPERFI) que concluyó con una demanda al Congreso constituyente democrático para que se incluyera un artículo específico sobre el tema.
El esfuerzo tuvo resultado positivo, dando lugar tal como se demandaba al artículo 25 de la constitución: “Es deber del Estado promover el desarrollo científico y tecnológico del país”.
Este reconocimiento del CCD actualiza la propuesta sobre la Ley del Investigador Científico Tecnológico que la SOPECYT presentará al Presidente de la República, que dejó la responsabilidad al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONCYTEC). El Ing. Carlos Chirinos, presidente del CONCYTEC, convocó a los presidentes de los institutos de investigación, resultando una versión final después de una serie de reuniones en los diversos locales de los institutos.
El CONCYTEC viene realizando gestiones ante miembros del CCD para que se trata el mencionado proyecto de ley, que de decretarse estimularía a científicos peruanos en el extranjero para regresar a trabajar en los laboratorios nacionales. Asimismo, aumentaría el número de universitarios que escogen el camino de la investigación, fundamental para encontrar nuevos productos y aumentar la eficiencia de la industria peruana en un mundo altamente competitivo.
En casi todos los campos de la Ciencia y la Tecnología se encuentran trabajando peruanos en el extranjero. Solo para mencionar un caso, nos referimos a la microscopia electrónica, en la que tenemos especialistas peruanos de nivel internacional. Me refiero al Dr. Fernando Antúnez de Mayolo (XEROX, Palo Alto, EE.UU.), el Dr. Duwight Acosta (Jefe de laboratorio de microscopia del laboratorio del Microscopia Electrónica, en el Departamento de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México, INAM); Dr. Mario Miki Yoshida (Director del Laboratorio de Microscopia electrónica del Centro de Materiales de la UNAM); Dr. José Alarco (en la Universidad de Chalmers, Suecia), entre otros. Estos científicos que están dispuestos a trabajar en el país, pero es difícil en las condiciones actuales. Una ley que asegure ingresos mínimos decorosos a los investigadores favorecería su regreso. Ya los están intentando y con apoyo de una empresa japonesa, fundarán el Centro de materiales en Lima pero el proceso se aceleraría con una situación favorable.
En estos tiempos la investigación es usada para competir en el mercado tecnológico. EE.UU. multiplicará por catorce el monto de subvenciones a las empresas que investigan altas tecnologías, lo que significará 700 000 mil millones de dólares al año para dichas empresas. En las negociaciones comerciales multilaterales de la ronda Uruguay se discute desde hace siete años la eventual rebaja de subsidios al Sector Agrícola. Esto muestra la tendencia a favor de la alta tecnología. Nuestro país debe hacer lo mismo, tomando en cuenta su propia realidad. |