España y una nueva Ley de Ciencias con énfasis en la carrera del investigador

Escribe Modesto Montoya (*)
Reportes CienciaPerú
06 de abril del 2010

Modesto Montoya


El día 12 de marzo la Ministra de Ciencia e Innovación presentó [1] , ante el Consejo de Ministros, el anteproyecto de la “Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación”, en cuya redacción han participado los diversos agentes de este sector. Según el comunicado del Ministerio de Ciencia e Innovación, “el texto tiene como objetivo establecer un marco general para el fomento y la coordinación de la investigación científica y técnica con el fin de contribuir al desarrollo económico sostenible y al bienestar social mediante la generación y difusión del conocimiento y la innovación. Entre los retos que se plantea conseguir se encuentran: diseñar una carrera profesional atractiva para los investigadores y las investigadoras; establecer un sistema de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) estable, flexible y eficiente y contribuir al desarrollo de una sociedad basada en el conocimiento.”

En la presentación [2] de este anteproyecto  se señala que en los años 80s se tomó en cuenta la modernización empresarial, desarrollo de las comunidades autonómicas, la integración en la Unión Europea y la evolución del entorno científico global. A partir de los años 90s se hizo planes de I+D+i.  A partir del 2005 se apuesta por el cambio del modelo productivo. Los nuevos retos que se plantea en esa presentación, a partir del 2010, son:

  • Hacia una carrera científica atractiva y competitiva;

  • Gestión integrada y eficiente de los recursos de I+D+i;

  • Hacia una economía basada en el conocimiento;

  • Gobernanza del nuevo “sistema de sistemas”

  • Una ciencia vanguardista, progresista y abierta al mundo.

En cuanto a la carrera científica atractiva y competitiva, “ésta debe ser estable, basada en méritos y capaz de atraer y retener talento”. Para ello, en lugar de becas “se establecerá contratos con todas las prestaciones sociales, nuevos procedimientos de acceso al empleo público para doctores, nuevas escalas para los Organismos Públicos de Investigación (OPIs) y nuevos contratos para investigadores distinguidos. Además se eliminan las barreras de movilidad dentro del sistema público (OPIs, universidades) y entre público y privado.”
Para la gestión integrada y eficiente de los recursos de I+D+i, toma en cuenta:

  • los agentes de financiación como la Agencia Estatal de Investigación, a la que “incorpora prácticas internacionales de calidad y excelencia, estabilidad en la estructura de gestión, flexibilidad en la gestión económica y mantenimiento del rigor en el control”; y el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI) en que se dedicará al “fomento   de   la   innovación   y   de   la   implantación   de   nuevas   tecnologías   e   impulso   del desarrollo experimental”; y
  • los agentes de ejecución, es decir los organismos públicos de investigación, para los cuales se prevé una reorganización en el plazo de un año y el establecimiento de coordinación con planes plurianuales de acción y representación recíproca en los Consejos Rectores y gestión conjunta de instalaciones y servicios.

El cambio hacia la economía basada en el conocimiento se complementa a la Ley de Economía Sostenible en la que ya  considera la “creación de empresas de base tecnológica desde el sector público, regulación flexible y abaratamiento de los costes de patentes, compromiso con la compra pública innovadora, beneficios fiscales a la innovación”. Además se introduce mejoras adicionales en el ámbito del tejido productivo, mediante “estrategia Estatal de Innovación para la creación de un entorno favorable a la misma, estatuto de Joven Empresa Innovadora: apoya la consolidación de empresas de base tecnológica, mejora   de  los mecanismos     de   cooperación    público   privada,  de  la movilidad   entre  sector público y privado y reconocimiento de los méritos de transferencia de tecnología”.
Respecto a la gobernanza del nuevo Sistema de Sistemas se toma en cuenta “el papel creciente de las comunidades autonómicas (reconocimiento de los Sistemas Autonómicos de I+D), el Espacio Europeo de Investigación  (coordinación con nuestros socios europeos), la Red    fortalecida  de   agentes   de   la  ciencia  y  la  innovación (centros   tecnológicos,   parques científicos, parques tecnológicos”. En base a ello se plantea compartir principios de actuación (calidad, cooperación y evaluación de resultados), compartir estrategias de futuro (Estrategia Española de Ciencia y Tecnología), compartir órganos de concertación de políticas (Consejo de Política Científica y Tecnológica), compartir un sistema integrado de información para crear sinergias y fomentar la coordinación, abrir   políticas   a   participación   de   la   comunidad   científica,   empresarial   y   de   la   sociedad (Consejo Asesor de Ciencia, Tecnología e Innovación y Comité Español de Ética de la Investigación).

Los elementos del anteproyecto considerados  “novedosos que la sitúan en la vanguardia internacional” son “medidas para crear una situación de igualdad efectiva de género (en la propia normativa, como objeto de investigación y promoviendo el uso del conocimiento como instrumento contra la discriminación), difusión universal del conocimiento generado con fondos públicos (publicación “en abierto”), reconoce la cooperación científica al desarrollo como actividad propia de los investigadores, promueve la divulgación y la cultura científica así como una mayor participación ciudadana en los ámbitos de la ciencia y la innovación, favorece la internacionalización de nuestro sistema de ciencia y tecnología (aportación /retorno PM),  creación de centros de investigación en el extranjero”.

Según un borrador del anteproyecto Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, tomado como referencia por el país el 23 de febrero del 2010 [3], en la primera parte de la Exposición de Motivos se señala que “La generación de conocimiento en todos los ámbitos, su difusión y su aplicación para la obtención de un beneficio social o económico, son actividades esenciales para el progreso de la sociedad española y su desarrollo ha sido clave para la convergencia económica y social de España en el entorno internacional. Este desarrollo —propiciado en gran medida por la Ley 13/1986, de 14 de abril, de Fomento       y  Coordinación      General    de   la  Investigación    Científica    y  Técnica—      ha permitido   a   la   comunidad   investigadora   española,   en   sólo   tres   décadas,   ascender veinte   posiciones   en   la   clasificación   global   hasta   convertir  a   España   en   la   novena potencia      en    materia    de    producción      científica.   La   ciencia     española     aborda actualmente el reto de su consolidación e internacionalización definitiva, partiendo de una     posición    que   difícilmente    podía    preverse     en   el  año   1986    y  que,    siendo consecuencia        de   las   políticas   públicas    desarrolladas      desde     la  Administración General   del   Estado   y   las   Comunidades   Autónomas,   es   sobre   todo   un   éxito   de   la propia   comunidad   investigadora   que   ha   mostrado   durante   estos   años   un   elevado grado de compromiso y capacidad de trabajo.