Los transgénicos y el sentido común
Escribe Modesto Montoya (*)

Revista del Club Empresarial
Abril - mayo 2010

Modesto Montoya


Con un poco de sentido común, basándonos en la abundante información empírica, cada uno de nosotros puede llegar a sus propias conclusiones sobre riesgos que conllevan los alimentos transgénicos y los no transgénicos. Las interrogantes que nos planteamos son las siguientes ¿Consumir productos transgénicos es más riesgoso que consumir productos transgénicos? ¿Conllevan los frutos naturales menos riesgos que los producidos en los laboratorios?
Como base para nuestro análisis, recordemos que los frutos naturales pueden tener alguna de las siguientes principales propiedades: a) nutritivas, b) curativas, c) nutritivas y curativas (nutracéuticas), d) venenosas (dependiendo de las dosis que se consume), y d) nutritivas con pequeñas cantidades de sustancias tóxicas.
Las propiedades de una planta y sus productos se deben a la composición de la macromolécula ADN, compuesta por un conjunto de genes, responsables de las propiedades de las plantas.  El ADN se repite en cada una sus células. La composición de la molécula de ADN ha sido producto de cambios al azar, a partir de una serie de composiciones anteriores, y a la selección natural, la que eliminó las que no eran viables.
Actualmente, en el Perú se busca propiedades curativas de algunas plantas. En realidad se busca identificar las moléculas responsables de esa propiedad, de modo que se les pueda sintetizar. Pero también se identifica las moléculas que tienen efectos dañinos para la salud. La investigación busca determinar la dosis curativa o dañina, respectivamente, para el paciente o el consumidor.
Los cambios naturales del ADN se deben a la interacción con su entorno. La radiactividad natural, por ejemplo, es uno de los agentes de cambio del ADN. Si una molécula de ADN, dañada por la radiactividad, se recompone con cambios viables para esa, se obtiene una planta diferente, generadora de frutos que pueden adquirir una de las propiedades arriba mencionadas.
Veamos el caso de los transgénicos. Si en lugar usar radiactividad para generar cambios al azar en el ADN de una planta, se le introdujera un gen responsable de una propiedad beneficiosa de una planta de otra especie, se espera que la nueva planta adquieran esta propiedad. Sin embargo, no hay razón para descartar efectos no esperados que se generen por la interacción entre el nuevo gen y los otros dentro en el mismo ADN (efectos multigénicos). Estos efectos secundarios podrían ser dañinos, inocuos o beneficios para la salud del consumidor, como sucede con los efectos de cambios naturales.
En suma, basados en el hecho de que, además de las propiedades mejoradas esperadas y producidas por la introducción de genes de otra especie, pueden surgir otros efectos, los  productos transgénicos conllevan igual nivel de riesgo para la salud que los productos naturales. La diferencia está en que los productos transgénicos adquieren propiedades que los hacen competitivos.
(*) www.cienciaperu.org