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Artículos del 2011 PERFIL CIENTÍFICO Del átomo a la palabraFísico nuclear y matemático, Sábato integró el equipo de investigadores que trabajó junto con la hija de Marie Curie, Irène, quien con su esposo F. Joliot produjo radiactividad artificial. Por: Modesto Montoya Físico
Domingo 20 de Febrero del 2011
Para comprender el ambiente científico en el que vivió Ernesto Sábato tenemos que recordar algunos hitos históricos de la física nuclear. En 1896, en París, Henri Becquerel descubrió el fenómeno de la radiactividad, cuyas propiedades fueron investigadas por numerosos científicos europeos. Los esposos Pierre y Marie Curie descubrieron varios elementos radiactivos y tuvieron la visión de una serie de aplicaciones beneficiosas para la sociedad. Para 1917, el físico Ernest Rutherford planteó la hipótesis del núcleo atómico, alrededor del cual giran los electrones. Hasta entonces, la ciencia aparecía como algo que solo traería beneficios a la humanidad. EL JOVEN Y LA CIENCIA Ernesto Sábato se doctoró, en 1938, a los 27 años y obtuvo una beca para investigar sobre física nuclear en el Laborotorio Curie, con Irène y Frederic Joliot-Curie (Irène era hija de Pierre y Marie Curie). En diciembre de ese año, en Berlín, Otto Hahn y Fritz Strassmann descubrieron el fenómeno que cambió la historia: la fisión nuclear inducida por neutrones. Esto habría quedado como una curiosidad científica de no ser porque, en marzo de 1939, Frédéric Joliot descubrió que de los fragmentos de fisión de uranio salen neutrones, los que, a su vez, son capaces de fisionar otros núcleos de uranio, lo que abre la posibilidad de una reacción en cadena. Y LLEGÓ LA BOMBA En esos tiempos críticos para la física nuclear, Sábato trabajó con la histórica pareja Joliot-Curie, y pudo ver cómo, poco a poco, se armaba el rompecabezas de las armas nucleares. Su estancia en París, en un laboratorio considerado el más avanzado en ciencias nucleares, paradójicamente, empezó a debilitar su interés por las ciencias físicas, las que se volvían más abstractas: había que imaginar el núcleo, a partir de las radiaciones que emitía, las que se detectaban con instrumentos artesanales. LAS DUDAS INCERTIDUMBRES Ya nada era determinista como creía Einstein. No se podía predecir el devenir de un sistema. La realidad de las cosas físicas empezaba a verse como influenciada por el observador. Me imagino a Sabato enfrascado en su análisis de una física llena de incertidumbre. La Segunda Guerra Mundial creó mayor incertidumbre en el ambiente científico, puesto que se pensaba que el ejército nazi estaba buscando la forma de construir un artefacto nuclear. Albert Einstein, convencido por sus colegas europeos, logra que el gobierno norteamericano inicie el proyecto Manhattan, cuyo objetivo fue construir la bomba atómica. Este proyecto dio lugar al más grande esfuerzo científico y tecnológico en el que participaron universidades y empresas privadas. Desde el procesamiento del uranio hasta los cálculos más sofisticados fueron llevados a cabo con ese fin. HACIA LAS LETRAS Su mente llegaba a generarle un desencanto por la investigación de la materia y se interesó cada vez más en la naturaleza humana y en la creatividad casi sin límites que permiten las letras. Incursionó en la poesía y en el surrealismo. Esas experiencias le generaron una crisis existencial que la resolvió, en Argentina, al abrazar la literatura, pero con un gran espíritu crítico, característica principal de los grandes científicos. Finalmente, se declaró anarquista, que en el fondo era la expresión de su rechazo a lo que se había hecho con los conocimientos científicos. Sábato, a fin de cuentas, fue un científico que vivió un tiempo en la meca de la física nuclear, pero también en la cuna de los movimientos intelectuales contestatarios. Fue ganado por la literatura y Argentina perdió al científico. Sin embargo, Sábato es uno de los literatos de mayor influencia entre los científicos. |
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