Ciencia y tecnología: Modelo brasileño
Escribe Modesto Montoya*
Diario "El Comercio", suplemento "Internacionales"
Domingo 12 de junio 2011
Brasil es la mitad de todo lo que América Latina representa en ciencia y tecnología: tiene la mitad de las publicaciones científicas, más de la mitad de las patentes y mucho más de la mitad de los doctores que enseñan e investigan en las universidades. ¿Qué ha hecho Brasil para llegar a constituirse en una potencia científica y tecnológica? Hemos planteado esta pregunta a José Joaquín Bruner, ex ministro de Educación y miembro del Consejo Nacional de la Innovación para la Competitividad de Chile, y Darío Sinisterra, director coordinador del proyecto USAID sobre transferencia e innovación tecnológica.
Bruner está convencido de que el Ministerio de Ciencia y Tecnología (creado en 1985) y la institucionalidad que conlleva, ha permitido que Brasil llegue a representar lo que hoy día representa. En los países de América Latina hay un presidencialismo. Si no hay un ministerio en la cúpula del Estado, con un ministro que tenga peso específico como ministro, los organismos como los consejos tienden a diluirse, a ser más erráticos en su política y tener menos influencia. “Yo he estado dentro del Gobierno, he sido ministro varios años; y mi experiencia, que mezcla lo académico con la política, me indica que si se quiere dar a un sector, en la cúpula del Estado, la suficiente arma, los instrumentos y los recursos para avanzar, tiene que hacerse a través de un ministerio, que puede ser liviano…, con pocos profesionales, pero bien elegidos, que dediquen su jornada a estar dirigiendo el tema dentro del Gobierno”. En esta materia ir con una política que dure cuatro o cinco años no hace ningún sentido. Hay que asegurarse que, más allá de los gobiernos y las administraciones, se tenga la capacidad, en un servicio civil de nivel alto dentro del gobierno, a través de un ministerio con estabilidad, de asegurar una política de quince a veinte años, con un tiempo suficientemente largo para desarrollarse.
Para Darío Sinisterra, el impulso científico y tecnológico de Brasil empezó cuando se decretó la carrera del investigador y la necesidad de profesores a educación exclusiva. Fue un paso fundamental. Un profesor de universidad puede aplicar a esa carrera, la que demanda patentes, artículos, formación de magísteres y doctores. Estos son indicadores que tienen que cumplirse, de lo contrario se sale del sistema. Ello significa unos 1600 dólares adicionales al sueldo de profesor. Antes, esta carrera era solo para científicos, ahora también es para tecnólogos. Incluso, pueden ingresar también investigadores que están en la empresa privada. En los institutos del Estado existe la carrera de ciencia y tecnología, una carrera de funcionarios públicos que pertenecen al Ministerio de Ciencia y Tecnología. Sobre algunas opiniones que no es necesario un ministerio para impulsar la ciencia, la tecnología y la innovación, Sinisterra reacciona enfático: “Claro que es necesario un ministerio. Esas fuerzas que dicen que no es necesario el ministerio son las fuerzas que nos jalan para abajo y que no quieren que se genere una masa crítica para que las cosas se hagan de forma profesional, como sabemos hacerlas”.
(*) Coordinador de la Red Internacional de Ciencia y Tecnología |