La evolución energética mundial
Escribe Modesto Montoya
A mediados del siglo XVIII, salvo por algunos molinos de viento, la energía usada en el mundo era fundamentalmente de origen agroforestal. A partir de la revolución industrial todo cambió. La actual matriz energética se basa en la quema de combustible fósil, la que ha puesto a la civilización al borde del colapso. Para evitarlo, los laboratorios buscan nuevas fuentes energéticas y tecnologías energéticamente eficientes.
Actualmente, el componente energético de origen vegetal corresponde al 10% del total. En el 2008, los componentes de energía primaria fueron de origen nuclear (6%), hidráulica y renovable (3%), petróleo (33%), carbón (27%) y gas natural (21%). El consumo mundial significó el equivalente a 1,8 toneladas de petróleo por habitante. Alrededor del 10% de la población no tuvo acceso a la energía eléctrica.
En 2008, la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón y gas natural) significó el 81% de la energía primaria producida. Esta quema produce el calentamiento global, del el Perú es uno de los más afectados: sus glaciares están desapareciendo, poniendo en riesgo el abastecimiento de agua y energía en tiempos de estiaje.
El gas es mucho menos contaminante que el carbón y el petróleo. Con el avance de la tecnología hoy se puede extraer el llamado gas no convencional capturado en rocas profundas, con lo que el potencial gasífero se ha visto incrementado notablemente. El gas no convencional es de extracción costosa, pero brinda independencia energética a los países que pueden explotarlo. Las investigaciones también se realizan sobre el hidrato de metano, cuya extracción no es rentable y puede liberar metano que tiene 20 veces el poder de gas invernadero que el dióxido de carbono.
El carbón parece tener su segunda oportunidad, gracias a las investigaciones que van en dirección de la captura de carbono, lo que permitiría usar el abundante y barato carbón con menos riesgo de cambio climático.
A pesar de los accidentes de Chernóbil y Tukushima, pasado el reflector mediático y calculando los efectos negativos, la tecnología nuclear resulta menos agresiva que la quema de combustible fósil. Actualmente se está desarrollando la tecnología de reactores de cuarta generación, basados en el torio y el uranio 238, los que son mucho más seguros y sin grandes problemas de desechos radiactivos.
A mediados del siglo XX se empezó a explotar el efecto fotovoltaico, la propiedad que tiene la luz de generar corriente eléctrica en la superficie de algunos materiales semiconductores, los que son hoy motivo de intensas investigaciones que buscan el material de mayor rendimiento y más barato posible.
En la carrera por la energía barata se investiga también la biomasa, lo que incluye las microalgas, que se proyectan como combustible para vehículos. La geotermia y la energía de los mares son también motivos de investigación.
Finalmente, en la cima de las expectativas está la fusión nuclear controlada, que es como generar energía de las reacciones nucleares similares a las que se produce en el Sol. Las investigaciones que se realizan sobre este proyecto (ITER) que se lleva a cabo en Cadarache (Francia) significarán una inversión de 10 mil millones de euros. Dado que el combustible es el hidrógeno, de lograrse el objetivo, se contará con una fuente de energía inagotable y poco contaminante.
No debemos olvidar la energía eólica. El 5% de su consumo de electricidad en Europa es de origen eólico. España tiene una capacidad de 20 mil megavatios de potencia eléctrica de origen eólico.
En el Perú, la política energética se reduce a escoger los aparatos que hay que importar. Por ejemplo, los aerogeneradores de Mal Abrigo y Marcona, respectivamente, han sido los primeros que han sido importados. Sin embargo, en visita a Mal Abrigo me encontré con la cruda realidad: el aerogenerador no funciona por falta de repuestos. Lo mismo pasa en Marcona. Son las consecuencias de la dependencia científica tecnológica que persistirá mientras nos neguemos a la investigación. |