Enseñanza de las ciencias
La manzana de Isaac Newton y Steve Jobs
Escribe Modesto Montoya
De acuerdo a la Real Academia Española, ciencia es el “conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales”. La investigación científica es la actividad que trata de ampliar ese conjunto de conocimientos. Por lo tanto, formar científicos es entrenar personas a interpretar los procesos y fenómenos que provocan nuestra curiosidad. Precisamente, un niño que se entrena en nuestro “semillero de científicos” nos preguntó ¿por qué Steve Jobs escogió para el logo de su empresa, la figura de la manzana cayendo sobre la cabeza de Newton?
El primer entrenamiento para científicos empieza en los primeros años de vida. A lo largo de ésta, pero especialmente hasta la edad de 11 años, si las experiencias de vida fueran extraordinarias, éstas plantearían acuciantes interrogantes, cuyo esclarecimiento nos impulsaría a investigar. Al hacerlo, ya estamos entrenándonos en ciencia.
La vida de Steve Jobs empezó con tal cantidad de peculiaridades que hoy deslumbra a todos. Se sabe que Jobs, en su adolescencia, trató de encontrar explicación a su particular infancia. Es probable que desde sus primeros años de vida se haya preguntado ¿Por qué me tocaron padres que me dejaron en adopción? ¿Por qué se desanimaron de adoptarme los primeros candidatos? ¿Cómo se animaron los que sí me adoptaron, a pesar de tener menos recursos económicos? A pocos les ha pasado algo parecido. El pensar y buscar explicación a eventos extraordinarios de nuestras vidas, nos prepara para investigar sobre cualquier otro proceso, por diferente que fuera. Comprender por qué la gente busca estar en contacto permanente con el mundo, es más fácil para aquellos que, desde pequeños, vivieron un abandono que marcó sus vidas. Buscar tecnologías que faciliten la comunicación se vuelve casi un asunto personal para los niños que experimentan lo mismo que Steve Jobs.
¿Por qué la manzana como símbolo de la empresa Apple? Primero, Jobs tuvo que interesarse en la vida de Newton para siquiera pensar en la figura de la manzana cayéndole en la cabeza. Al leer sobre la vida de Newton, Jobs descubrió similitudes con la suya. Y eso, seguramente, lo impresionó. Newton no conoció a su padre biológico, porque éste murió antes que él naciera. Su madre se volvió a casar y su padrastro no quiso tenerlo en casa, por lo que lo dejaron a cargo de su abuela. Una experiencia de esta naturaleza es traumática para cualquiera. Por ello, entre una lista de sus pecados que hizo 10 años después de la muerte de su padrastro incluyó el de “Amenazar a mi padre y a mi madre con quemarlos a ellos y a su casa”.
No todos tienen una infancia extraordinaria como las de Newton y Jobs. Para investigar no es imprescindible contar con laboratorios sofisticados. La naturaleza, el ambiente y nuestras vidas nos ofrecen fenómenos y procesos que nos pueden servir como objetos de investigación. Se necesitan maestros entrenados en identificar, precisamente, los procesos extraordinarios que suceden frente a nosotros y en la naturaleza.
Miguel Angel -otro genio- a los 6 años de edad perdió a su madre, quien murió a causa de una larga y penosa enfermedad. Quedó bajo el cuidado de la familia de un picapedrero.
En América Latina tenemos otro tipo de genios, pero algo tienen en común con Steve Jobs e Isaac Newton. Por ejemplo, Simón Bolivar, a los dos años de edad, quedó huérfano de padre y madre.
En una siguiente nota veremos por qué el 40% de los jugadores de las grandes ligas de Hokey nació entre enero y marzo, y sólo el 10 % nació en octubre. Usted puede empezar a investigar. |