Recuerdos de vida

El exilio nuclear
ísica nuclear en Darmstadt, Alemania (1985)

Fuera del IPEN, las cosas fueron menos complicadas. Concursé con éxito para una plaza de docente en la Facultad de Ciencias de la UNI. En esos tiempos la Universidad había terminado un período de ``oscurantismo", como diría el rector José Ignacio López Soria. Se trataba de avanzar hacia la modernidad. Para mí, el problema no estaba completamente resuelto con entrar a la Facultad de Ciencias de la UNI. Allí, los grupos de investigación estaban bien constituidos, sobre todo en torno a la energía solar. No había nada en física nuclear.

En esas condiciones, gracias a una invitación del Prof. Meter Armbruster, de la Sociedad para la Investigación de Iones Pesados (GSI), viajé a Darmstadt, Alemania. Me sentí entusiasmado con ese viaje, puesto que allí trabajaban viejos especialistas en fisión nuclear, relacionados con el Instituto Laue Langevin de Grenoble. Hice mi tesis de doctorado de Estado en este instituto y conocía sus trabajos en el tema.

La experiencia de Darmstadt fue fructífera. Participé en un experimento en el que se intentaba la producción del núcleo 110, que vendría a ser el núcleo más grande producido en un laboratorio. Aún cuando no se tuvo éxito en esa oportunidad, el proceso de experimentación fue interesante.

Por otro lado, expliqué a los especialistas alemanes la interpretación que tenía sobre algunos fenómenos de la llamada fisión fría. Al principio se manifestaron escépticos, pero al final creo que se convencieron. Como resultado, publiqué un artículo titulado ``Efecto Coulomb en la Fisión Fría" en la revista {\it Zeitschrift fur Physik}. Por invitación de la Universidad Tecnológica de Darmstadt, dicté una conferencia sobre este tema. (En 1994, un equipo de físicos del GSI, la Universidad Tecnológica de Darmstadt y del Instituto Laue langevin, Grenoble, confirmaría la existencia de ese fenómeno en la fisión fría del uranio 233, inducida por neutrones). Me acompañó a la conferencia la colega química  Miriam López.

Desde Darmstadt, seguí editando la revista Informe Nuclear de la Asociación de Profesionales Nucleares (APN) del IPEN. Ello me mantenía en contacto con la realidad nuclear del Perú y con los colegas que lograban hacer un trabajo en el
IPEN.

En el GSI participé también en experimentos de formación de núcleos pesados por fusión de otros núcleos, en el acelerador LINAC. Los instrumentos de experimentación eran impresionantes. Los experimentos eran controlados por un equipo de dos personas en tres turnos, durante las 24 horas. La computadora permitía una supervisión y control constantes de los experimentos.

El GSI tenía una enorme residencia de invitados, con aspecto de un palacete, con amplios jardines y una confortable sala de recepción. El GSI organizaba regularmente fiestas de confraternidad, en las que se encontraban los científicos provenientes de diversos países. En otras ocasiones, el GSI organizaba excursiones turísticas en diversas regiones del país.

Peter Armbruster y equipo en el GSI Darmstadt
Garwin y Sagdeev Scientists for Peace
Domicilio en Darmstadt

Pasé un año como investigador invitado en el Instituto de Investigaciones de Iones Pesados (GSI) de Darmstadt, en el grupo dirigido por el Prof. Peter Armbruster, y participé en experimentos que buscaban la producción de átomos con Z=110. Fue un año en que conocí personalmente a físicos que admiraba por sus trabajos en fisión nuclear. El Profesor Armbruster es un pacifista. Me invitó a participar en la conferencia "Scientists for Peace, en la que participaron los científicos asesores nucleares de los gobiernos de países del Club Nuclear, los que contaban con armas nucleares

Centro Nacional de Investigaciones Científicas, CNRS (1986)

Física Nuclear de Orsay.

Para ese entonces, en el IPEN se había cambiado de presidente. Ingresó el ingeniero minero Guillermo Flores Pineda. El estaba interesado sobre todo en las minas de uranio.

Si bien había cambiado la presidencia del IPEN, los militares seguían en los cargos directivos. El ingeniero Flores, quien mantenía excelentes relaciones con los militares, se negó a mi reingreso al IPEN.

Ante ello, en abril de 1986, parta París, al Instituto de Física Nuclear de Orsay. Alltrabajé con el físico Bernard Borderie, dedicado a la colisión de iones pesados para formar núcleos con alta energía de excitación. Los experimentos los realizábamos en el Gran Acelerador de Iones Pesados (GANIL) en Caen. Igualmente, allla experiencia fue muy rica. Se trataba de colocar un complejo sistema de detectores que permitiera medir las propiedades de los fragmentos y partículas expulsadas en la colisión nuclear, para deducir las condiciones creadas en el núcleo formado.

En GANIL trabajaban físicos que yo conocía desde los tiempos que pasé en la Comisión de Energía Atómica de Saclay. De modo que no me sentía en país extraño.

En octubre de 1986, el Ing. Guillermo Flores pasó por París. Tuve una entrevista con él. Estaba entusiasmado buscando empresas para explotar el uranio de Macusani. El Ing. Flores visitó las plantas y laboratorios de la empresa francesa COGEMA.
En esa visita se convenció que explotar el uranio de Macusani no  era tan fácil. La reserva era pequeña, sólo contaba con 3 000 toneladas comprobadas de uranio, siendo necesario realizar mucho más trabajo para asegurar unas 10 000 toneladasmétricas, con lo que las minas ya podrían tener posibilidades de ser rentables.

En aquella época, fui a la Conferencia ``Científicos por la Paz", realizada en Hamburgo. En esa conferencia participaron 3000 científicos de todo el Mundo, entre los cuales se encontraban consejeros de las dos super-potencias nucleares EEUU y la Unión Soviética. Se realizó una tele-conferencia con Washington, la que concluyó con la idea de hacer estudios conjuntos sobre control de explosiones nucleares.

En esa oportunidad, fui entrevistado por algunos periodistas. Allí expliqué las circunstancias en las que había sido expulsado del IPEN. También expliqué la aparente contradicción entre las declaraciones en favor de la no proliferación nuclear para fines militares y la permanencia de militares en la dirección de los centros de investigación nuclear de los países subdesarrollados, entre los cuales estaba el Perú. Supe que el 17 de noviembre de 1986, el diario ``El Comercio" dio,  cuenta de mis declaraciones.

Regresé a Lima en 1987. Concursé a una plaza en el IPEN. Tuve todas las calificaciones apropiadas. Pero aún así, no se me permitió  regresar al IPEN. Invitado por el Ing. Gonzalo García, Decano del Colegio de Ingenieros del Perú  -quien se propuso poner sus buenos oficios para resolver el tema- tuvimos una reunión con el Ing. Guillermo Flores, quien se reafirmó en su decisión.

Pasé otro año en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia, invitado por el grupo dirigido por Bernard Borderie, dedicado al estudio de la colisión de iones pesados en el acelerador lineal GANIL de Caen. Esta invitación fue originada por el Prof. Marc Lefort,
Bernard Borderie y Modesto Montoya en Ganil

quien participó en el . Jurado de mi tesis de doctorado de Estado, en 1981.

Carnegie-Mellon Institute, Pittsburgh, Estados Unidos (1988)

Estando así las cosas, como condenado al exilio nuclear, por invitación del físico Morton Kaplan, fui al Instituto Carnegie Mellon de Pittsburgh en Estados Unidos, para realizar experimentos sobre colisiones nucleares. Los experimentos se realizaron en el Laboratorio Nacional de Berkeley y los resultados se interpretaban en Pittsburgh.

La ciencia sin partido (1988)

En el Laboratorio Nacional de Berkeley, el equipo de físicos nucleares dirigido por Morton Kaplan trabajaban día y noche para realizar sus colisiones nucleares en un acelerador donde el tiempo de máquina es repartido entre los diversos grupos de investigación de EEUU y del Mundo. Por este laboratorio desfilan los científicos en busca de secretos de la naturaleza. Calibrando detectores y preparando muestras o afinando los códigos de tratamiento de datos, corríamos contra el tiempo. Cuando comenzó el experimento el grupo se dividió en tres para controlar el proceso diario durante las veinticuatro horas. Al término del experimento, después de tres semanas, regresamos al Instituto Carnegie Mellon de Pittsburgh, donde comenzaba un año como investigador invitado.

Habían pasado un par de meses desde que llegué a Pittsburgh. El papeleo y los ajetreos de instalación me costaron mucho tiempo y perturbación, tomando en cuenta que detesto las gestiones. Pero Morton Kaplan me ayudó tanto que el alivio fue grande.

Morton Kaplan y Modesto Montoya, Berkeley desde Carnegie Mellon Institute

Morton Kaplan y W. Parker